Andrés Calamaro deslumbró en el teatro del Bicentenario

“Licencia para cantar” es el nombre de la gira que encabeza el “Salmón”, que pasó anoche por el prestigioso teatro. A tono, con traje y zapatos de vestir, el reconocido cantante nacional sedujo al público local con un repertorio que incluyó temas de su último álbum, “Romaphonic Sessions”, además de clásicos como “La libertad”, “7 segundos”, “Los aviones”, “Quién asó la manteca”, “Mi enfermedad, “Flaca” y “Crímenes perfectos”.

Con micrófono en mano, por momentos poniéndole una cuota de teatralización a las canciones, Calamaro se dedicó por casi dos horas sólo a cantar. Hasta que llegó “Para no olvidar”, y Andrés no contuvo las ganas y se apropió del piano de su compañero Germán Wiedemer.

Aplausos interminables. Frases que salieron desde las butacas que decían “Gracias genio”, “Maestro” o “Aguante Andrelo”. Ante estos halagos, el ícono del rock nacional se sacó sus gafas y bajó su cabeza.

Un ambiente perfecto, con una acústica de primer nivel, dónde solo bastó como compañía un trío de músicos que incluyó contrabajo, piano y percusión. Y, por supuesto, la voz inconfundible marca registrada, que no se privó de hacer covers de Atahualpa Yupanqui, Aníbal Troilo, Horacio Ferrer y Carlos Gardel.

En la majestuosa sala recién inaugurada, el rockero se animó a entonar tangos, boleros y hasta una zamba. Por supuesto, los fanáticos tararearon e interactuaron con el artista y se adueñaron del micrófono con “Carnaval de Brasil” y el popular “Para no olvidar”, que trajo al recuerdo Los Rodríguez.

Y como broche, los primeros acordes de Crímenes Perfectos pusieron la piel de gallina a varios seguidores y trajeron la despedida: “Muchas gracias San Juan. Gracias por vuestro respeto, vuestra generosidad y sus abrazos profundos. Gracias y hasta siempre”.
 

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