La oscuridad de la noche del jueves en el departamento Chimbas fue el escenario de un violento y enigmático episodio que mantiene en vilo a las autoridades policiales de San Juan. Tiago Baginay, un joven de apenas 18 años, se convirtió en la víctima de un ataque armado que, lejos de esclarecerse, suma más dudas que certezas con el paso de las horas debido a las constantes contradicciones en su testimonio.
Todo comenzó a salir a la luz cuando Baginay arribó, visiblemente herido y por sus propios medios, al Centro de Salud Báez Laspiur solicitando auxilio médico urgente. Presentaba un impacto de bala en su pierna izquierda. En ese primer contacto con los profesionales de la salud y los efectivos policiales de guardia, el joven relató una versión de los hechos: aseguró que caminaba por la zona trasera del Camping Parque Norte cuando fue interceptado por dos sujetos desconocidos. Según sus palabras iniciales, uno de los atacantes, sin mediar palabra alguna, extrajo un arma de fuego y apretó el gatillo a quemarropa antes de escapar.
El giro inesperado y la mentira al descubierto
Sin embargo, el caso tomó un rumbo impredecible poco tiempo después. Debido a la naturaleza de la herida y la necesidad de estudios de mayor complejidad, los médicos dispusieron el traslado derivado de Baginay al Hospital Guillermo Rawson. Fue allí, en el nosocomio central de la provincia, donde el misterio se profundizó. Al ser entrevistado nuevamente por los investigadores para precisar detalles del ataque, el joven cambió drásticamente la geografía del hecho. Sorprendentemente, afirmó que el tiroteo no había ocurrido en las inmediaciones del camping, como dijo primero, sino en el cruce de las calles Dorrego y Paraná, un punto completamente distinto.
Un rompecabezas para la Policía de Chimbas
Este cambio radical en el escenario del crimen, sumado a otros elementos llamativos, tiene desconcertados a los pesquisas de la Comisaría 17ª, quienes intentan reconstruir qué hay detrás de este proyectil. Los puntos que más llaman la atención de los investigadores son:
No hubo intento de robo. Baginay conservaba todas sus pertenencias y objetos de valor, lo que descarta inicialmente la hipótesis de una inseguridad casual y abre la puerta a un posible ajuste de cuentas o un mensaje mafioso.
A pesar de haber visto a sus agresores cara a cara, el joven no aportó ningún dato sobre sus características físicas, vestimenta o identidad, lo que sugiere un posible temor a represalias o complicidad.
La notable distancia entre los dos lugares señalados por la víctima obliga a la policía a duplicar esfuerzos, rastreando cámaras de seguridad y buscando testimonios en distintas y alejadas zonas del municipio para determinar dónde ocurrió realmente el disparo.
Tras recibir la atención médica correspondiente y corroborarse que la lesión afortunadamente no revestía riesgo de vida, los profesionales le otorgaron el alta médica a Baginay. Mientras tanto, las autoridades judiciales y policiales mantienen abierta la investigación con un solo objetivo: determinar qué desencadenó la agresión y quiénes son los sospechosos de este enigmático ataque en Chimbas que la víctima intenta ocultar.










