Una jornada de trabajo habitual derivó en una escena desgarradora en la localidad bonaerense de Merlo. Un grupo de obreros que realizaba labores de excavación para colocar una columna de alumbrado público descubrió un bulto sospechoso enterrado en el lugar. Al abrir la bolsa, los operarios constataron con estupor que en su interior yacía el cadáver de un bebé, por lo que dieron aviso inmediato a las fuerzas de seguridad.
La hipótesis de la madre y la decisión de la Justicia
Tras la llegada de la Policía y el resguardo de la escena del hecho, las primeras averiguaciones en la zona derivaron en la identificación de los progenitores del neonato. Basándose en los testimonios recabados entre los vecinos del barrio, los uniformados procedieron a demorar preventivamente a la pareja para trasladarla a la dependencia policial más cercana.
Pese a la aprehensión inicial, ambos recuperaron la libertad a las pocas horas, ya que hasta el momento no se han reunido elementos probatorios que permitan imputarles la comisión de un delito. Durante su exposición ante los investigadores, la mujer confirmó la maternidad del bebé y aseguró que el desenlace ocurrió tras haber atravesado un aborto espontáneo.
La autopsia: el peritaje determinante para la causa
El testimonio brindado por la madre será contrastado con los análisis médicos correspondientes. Por este motivo, la fiscalía a cargo de la causa dispuso la realización de la autopsia con el objetivo de precisar la mecánica del fallecimiento y el tiempo de gestación.
El examen forense resultará imprescindible para determinar si la criatura llegó a nacer con vida o si el deceso se produjo de forma intrauterina. Esta distinción biológica marcará el rumbo del expediente judicial y definirá si existen responsabilidades penales en torno a la posterior sepultura del cuerpo.









