La consolidación del fenómeno El Niño en el Océano Pacífico perfila un cambio de escenario meteorológico radical para la región de Cuyo durante la primavera y el verano. Tras los últimos monitoreos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y de la NOAA, especialistas anticipan un impacto dual para San Juan, Mendoza y San Luis: un alivio histórico para la crisis hídrica regional junto con un incremento en el riesgo de temporales severos.
1. Altas Cumbres: récords de nieve y recuperación de los embalses
El principal beneficio de El Niño estará concentrado en la Cordillera de los Andes, donde el debilitamiento del anticiclón del Pacífico permite el ingreso constante de frentes fríos:
Acumulación de nieve: Se prevén nevadas muy superiores a los promedios históricos en las nacientes de los ríos San Juan, Jáchal, Mendoza y Tunuyán.
Recarga de cuencas: El deshielo estival garantizará un mayor volumen de agua para los embalses clave de la región, como Ullum, Cuesta del Viento, Potrerillos y El Carrizal.
Alivio a la megasequía: La temporada dará una tregua crucial tras más de una década de escasez hídrica estructural, asegurando el recurso para el consumo y el riego.
2. El clima en los valles: más humedad, precipitaciones y peligro de granizo
En los sectores bajos y las zonas de producción agrícola, el ingreso de aire húmedo combinado con altas temperaturas potenciará la inestabilidad atmosférica:
Amenaza para los cultivos: Aumenta la probabilidad de celdas de tormenta de rápido desarrollo con caída de granizo en el Valle del Tulum, Valle de Uco, la Primera Zona y el sur de Mendoza.
Lluvias por encima de lo normal: Las precipitaciones acumuladas podrían generar crecidas repentinas en cauces secos, aluviones y anegamientos urbanos.
Comportamiento térmico: Si bien las marcas medias se mantendrán elevadas, la presencia de nubosidad frecuente atenuará las olas de calor extremas prolongadas.
Medidas clave de prevención para el sector agrícola y urbano
Ante este panorama meteorológico, los organismos técnicos recomiendan implementar acciones preventivas de manera anticipada:
Protección de viñedos y frutales: Verificar y desplegar mallas antigranizo en las hectáreas cultivadas.
Infraestructura hídrica: Limpiar colectores aluvionales, canales y drenajes para evitar colapsos durante las tormentas.
Monitoreo de pasos fronterizos: Realizar un seguimiento preventivo del estado de las rutas cordilleranas (como Agua Negra y Cristo Redentor) ante probables cierres por temporales tardíos.









