Las estimaciones privadas sobre la inflación de febrero en Argentina anticipan que no habría una desaceleración significativa respecto del 2,9% mensual registrado en enero por el Instituto Nacional de Estadística y Censos. De acuerdo con distintos relevamientos, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se mantendría en niveles similares, reflejando una inercia que todavía no logra quebrarse.
Según proyecciones de consultoras como Analytica, Eco Go y LCG, los datos preliminares de alta frecuencia muestran que febrero cerraría con una variación cercana al 3%, en línea con el mes previo. En algunos casos, incluso, se advierte que la suba de precios podría ubicarse levemente por encima de enero, lo que consolidaría un escenario de inflación persistente en el inicio de 2026.
Uno de los factores que más incidencia tiene en el resultado mensual es el rubro de alimentos y bebidas, que continúa registrando aumentos semanales. Las subas en productos básicos, especialmente carnes y frescos, sostienen la presión sobre el índice general y afectan de manera directa el poder adquisitivo.
El dato de enero había generado expectativas sobre una posible tendencia descendente. Sin embargo, los analistas señalan que todavía no se observan señales contundentes de un freno en la dinámica de precios. La combinación de ajustes en distintos sectores, sumada a la actualización de valores regulados y a la evolución del tipo de cambio, conforma un panorama complejo para lograr una baja más marcada del IPC.
En este contexto, la evolución de la inflación continúa siendo una de las principales variables a seguir por el mercado y el Gobierno, que apuesta a consolidar un sendero de estabilidad en los próximos meses. Mientras tanto, las proyecciones privadas coinciden en que febrero mantendría un ritmo similar al de enero, alejando, por ahora, la posibilidad de una desaceleración más profunda.









