Si estás buscando un plan diferente para desconectarte del ritmo urbano y conectar con la naturaleza sin alejarte demasiado de la ciudad, el Ecoparque Tacuará se posiciona como una de las alternativas de turismo rural y ecológico más atractivas de San Juan. Ubicado en el departamento de Albardón, este emprendimiento familiar transformó el paisaje local para ofrecer una propuesta integral enfocada en la educación ambiental, el entretenimiento para niños y el bienestar. Con sectores de sombra para el descanso, contacto interactivo con animales de granja y un recorrido rodeado de vegetación.
El Sol de San Juan dialogó con Rubén Rubiño, el creador de la novedosa propuesta ubicada sobre calle Nacional. “El Ecoparque nace de un sueño que yo tenía desde niño. Soy un apasionado por la cría (reproducción) de diferentes especies”, comentó.
A su vez afirmó “amo la flora y la fauna, gracias al apoyo incondicional de mi esposa e hijas pudimos hacerlo realidad“.

En este contexto contó “el Ecoparque tardó en construirse más de seis años y decidimos abrir sus puertas el 25 de abril de este año, vamos a cumplir 6 meses”.
El proyecto familiar es llevado a cabo por todos los miembros de la familia, la esposa de Rubén, sus tres hijas y un yerno. Además, en el lugar trabajan tres empleados en planta permanente y guías para cuando las escuelas hacen visitas. “Nuestro fin es dar a conocer la naturaleza, tanto la flora como la fauna, para concientizar sobre la preservación y el cuidado del medio ambiente en un lugar donde se pueda venir a disfrutar en familia”, señaló.
El espacio cuenta con una gran cantidad de especies, entre ellas aves domesticadas, aves exóticas, aves autóctonas, animales de granja y otros animales autóctonos que mantienen en custodia provenientes de la Secretaría de Ambiente.
Mantenimiento y financianción
Sostener un espacio ecológico de gran dimensión no es tarea sencilla: implica una logística permanente que abarca la nutrición y atención veterinaria de los animales, el cuidado del ecosistema vegetal, la limpieza de los predios y la infraestructura necesaria para recibir a cientos de visitantes cada fin de semana.
Al tratarse de un emprendimiento que combina la conservación ambiental con el turismo social, el sostén económico del predio se apoya principalmente en la venta de tickets de ingreso, la prestación de servicios dentro del recinto y el esfuerzo continuo de su equipo de trabajo.
“Esto es muy difícil ya que la pasamos muy mal en los años que estuvimos armando el Ecoparque, ahora gracias a la gente que viene y nos apoya en conjunto con las escuelas podemos decir que aquel anciano proyecto se transformó en autosustentable”, explicó Rubén.
¿Cómo llegaron todos los animales al Ecoparque?
Detrás de cada especie que hoy sorprende a quienes visitan el Ecoparque Tacuará hay un riguroso trabajo de trazabilidad, crianza y gestiones institucionales encabezadas por la familia Rubiño. Lejos de ser un conjunto improvisado, la llegada de las aves, mamíferos y especies de granja responde a un plan trazado años antes de abrir sus puertas al público.
“Nosotros tenemos un centro de cría comercial desde el año 2008 inscriptos en Fauna Provincia y desde el año 2015 en Fauna Nación como operadores de fauna silvestre, comercio y criadero. También contamos con las habilitaciones de Sanidad Animal (Senasa) y nuestra propia cuarentena de importación actualmente operativa”, argumentó Rubiño.
Para finalizar, Rubén manifestó cuáles son sus planes a futuro: “nuestra principal motivación es criar para concientizar y preservar, ya que reproduciendo las diferentes especies estamos preservando y también alejando a los más pequeños de la tecnología y del mundo virtual conectándolos con la naturaleza“.