En la madrugada de este miércoles 10 de septiembre, personal policial de la Comisaría Novena de Caucete a cargo del comisario, Licenciado Esteban Echavarría, protagonizó un operativo que dejó en evidencia un problema recurrente: los menores que delinquen y son restituidos a sus padres sin consecuencias reales.
Siendo la 01:00, los uniformados patrullaban por calle Juan José Bustos, en la intersección con Rawson, cuando observaron a tres adolescentes que, al notar la presencia policial, arrojaron un objeto y emprendieron la fuga. Tras una breve persecución, lograron interceptarlos en calle Laprida.
Al revisarlos, constataron que se trataba de tres chicos de 16 años. El objeto que habían descartado resultó ser un arma de fuego réplica, tipo pistola de aire comprimido color gris plata, con la cual intimidaban a vecinos y, según los efectivos, la usaban para cometer ilícitos a mano armada.
Pese a la gravedad de la situación, la Oficina Judicial Penal de la Niñez y Adolescencia dispuso que los jóvenes fueran restituidos a sus progenitores, secuestrándose únicamente el arma hallada. La causa quedó vinculada a un expediente contravencional, ya que el arma no era apta para el disparo, y el juzgado se declaró incompetente para procesarlos penalmente.

El hecho expone nuevamente la dificultad de las fuerzas de seguridad y la justicia para frenar la reincidencia: los padres reciben a sus hijos, no ejercen un control firme y los adolescentes siguen en las calles, repitiendo conductas delictivas. Una situación que preocupa cada vez más a los vecinos de Caucete.