La decisión de la intendenta Romina Rosas de suspender la Fiesta de la Uva y el Vino 2026 generó un fuerte malestar en Caucete y abrió un nuevo frente de conflicto político e institucional. La jefa comunal justificó la medida en la falta de aprobación del Presupuesto 2026 por parte del Concejo Deliberante, argumento que fue rápidamente refutado por ediles de la oposición.
Desde el Concejo recordaron que la Carta Orgánica Municipal de Caucete es clara: cuando no se sanciona un nuevo presupuesto antes del inicio del año, rige automáticamente el presupuesto anterior, con sus mismas partidas e importes. En ese esquema, la Fiesta de la Uva y el Vino está expresamente contemplada y cuenta con asignación presupuestaria.
El concejal opositor Emanuel Castro fue contundente al cuestionar la decisión del Ejecutivo. “Es falso que no haya presupuesto. La Carta Orgánica establece claramente que, si no se aprueba uno nuevo, sigue vigente el anterior, y ahí está incluida la Fiesta de la Uva y el Vino”, afirmó. Y agregó: “Suspender la fiesta es una decisión política de la intendenta, no una imposición del Concejo”.
Castro también vinculó la suspensión del evento con el reciente revés que sufrió Rosas en el Concejo, donde se frenó el intento de aumentar las tasas municipales. “Como no le aprobaron el tarifazo, ahora castiga a todos los cauceteros quitándoles su fiesta”, sostuvo el edil. “La fiesta es de la gente, no del Ejecutivo, y el dinero para hacerla está”, remarcó.
Desde la oposición insistieron en que el Concejo actuó conforme a la normativa vigente y dentro de los plazos legales, y advirtieron que la suspensión del evento tradicional afecta no solo a los vecinos, sino también a artistas, emprendedores, trabajadores culturales y al movimiento económico que genera cada edición.
