En el Lote Hogar N° 1 de Chimbas se teje una historia de resiliencia, esfuerzo y solidaridad que conmueve a toda la provincia. Lían, un joven adolescente sanjuanino que divide sus días entre los estudios secundarios y la práctica de fútbol albergaba en su corazón un anhelo muy claro desde pequeño: convertirse en barbero profesional y construir su propio futuro.
Sin embargo, el camino no estuvo exento de obstáculos. Hace un tiempo, la delincuencia golpeó la puerta de su hogar y le sustrajo lo más preciado que tenía: las herramientas de corte que con tanto esfuerzo había reunido para aprender el oficio. Lejos de darse por vencido, Lían buscó la forma de hacer escuchar su voz y mantener vivo su anhelo.
Una carta, un abrazo y la vuelta a la esperanza
La oportunidad llegó durante un festejo comunitario del Día del Niño en su barrio. Con absoluta educación y humildad, Lían se acercó al dirigente Fabián Gramajo y le entregó una carta escrita de su puño y letra. En ella no solo le contaba sobre su desempeño escolar y su amor por el deporte, sino también el dolor de haber perdido su equipamiento de barbería y sus ganas de seguir aprendiendo. La emoción del momento derivó en lágrimas al recordar el robo sufrido.
Tras conocer la realidad del joven y contactarse con su familia, la respuesta no tardó en llegar. Gracias al trabajo conjunto de donaciones y el apoyo de la comunidad, Gramajo sorprendió a Lían entregándole un juego completo de máquinas de cortar pelo totalmente nuevas.
Capacitación para transformar el futuro
El impulso para Lían no terminó únicamente con la entrega del material. Para garantizar que pueda perfeccionarse de manera profesional sin descuidar sus estudios ni su actividad deportiva, se le otorgó una beca de formación en una academia especializada de peluquería.
“Entiendo que los grandes proyectos muchas veces empiezan con algo sencillo y se construyen con esfuerzo, oportunidades y personas que creen en nosotros. Deseo que nuestros chicos puedan seguir aprendiendo, descubriendo lo que les gusta y eligiendo su propio camino”, expresó Fabián Gramajo sobre la emotiva experiencia.
Hoy, Lían no solo recuperó las herramientas para cortar el cabello en sus tiempos libres, sino también la certidumbre de que, con perseverancia y acompañamiento, los sueños se pueden hacer realidad.
