Shantal Buenamaison, la bailarina que deslumbra con sus presentaciones

La fecha busca destacar el rol de la danza en la educación, la cultura y la inclusión social.

Shantal Buenamaison

Cada 29 de abril se celebra el Día Internacional de la Danza, una fecha que pone en valor a esta disciplina como un lenguaje artístico universal capaz de unir culturas y expresar emociones sin palabras. La conmemoración fue impulsada en 1982 por el Consejo Internacional de la Danza y el Instituto Internacional del Teatro, con el respaldo de la UNESCO, en homenaje al nacimiento de Jean-Georges Noverre. La fecha busca destacar el rol de la danza en la educación, la cultura y la inclusión social, consolidándola como una herramienta que trasciende fronteras y promueve la expresión, la identidad y la integración en todo el mundo.

El Sol de San Juan dialogó con Shantal Buenamaison, actriz y bailarina de la provincia, sobre su amor por la danza. Empecé hace 20 años atrás, de caradura, luego hice cursos y talleres de un mes o dos meses como mucho de contemporáneo, flamenco y un poco de tango. Aprendí un poco de folclore mirando y estando en contacto con mis amigos que bailan“.
En esta línea destacó “hace 20 años que trabajo en Rapsodia, haciendo shows musicales de distintas disciplinas. Todo el mundo sabe que cuando entrás a trabajar ahí es como una escuela. Ahí aprendés o aprendés, no te queda otra. Trabajás haciendo lo que más te gusta“.
En este marco, Shantal recordó su primera presentación y lo que sintió en ese momento. “En mi primera presentación estaba re empoderada, tenía vergüenza, nervios y ansiedad. Pero lo disfruté con mucho amor. Tuve mucha actitud, salí sola, era sin coreografía, eso me dio más amplitud de poder hacer lo que yo quisiera“.
A su vez remarcó “el arte es así, tenés sensaciones diferentes y te sonríe el alma, eso va de la mano con la danza. Es donde podés expresar con tu cuerpo, con tu actitud, con tu mirada, con una sonrisa. Creo que tiene que ver con eso”.

La danza y el poder de representación

En el escenario, su identidad cobra forma a través de la danza que fusiona cada movimiento con su historia, su lucha y su libertad.

Su danza no solo entretiene: también visibiliza, rompe estereotipos y celebra la diversidad, convirtiéndose en una poderosa forma de expresión artística y personal. No sé si hay algún estilo de danza que me represente, pero me gusta mucho la salsa, la bachata, el flamenco y el folclore. Creo que tiene que ver con un estado de ánimo, depende de cómo me levante cada día”, explicó.

Además, destacó “no me encasillo con una, porque todos los estilos de música y de danza tienen un mundo diferente, son energías diferentes, así que me quedo con todas. Desde chiquita practicaba coreografías delante de un espejo con canciones de Xuxa y Reina Reech”.

Camino artístico de Shantal Buenamaison

Desde sus primeros pasos en la danza hasta llegar a formar parte de Rapsodia, su camino artístico estuvo marcado por la disciplina, la perseverancia y la pasión por el escenario. A lo largo de los años, atravesó procesos de formación, desafíos personales y múltiples experiencias que moldearon su estilo y fortalecieron su identidad como bailarina.

Hoy, su presente refleja no solo el esfuerzo, sino también la consolidación de una carrera construida con compromiso, evolución y amor por el arte. “Poder trabajar de lo que a uno le gusta, es brutal”, afirmó.

Con respecto a la inclusión en el mundo de la danza manifestó la inclusión la hacemos nosotros, los seres humanos. Depende de los institutos, de los talleres, de quienes lo dicten. Se avanzó un montón, pero falta un poquito más”.

En este contexto agregó “hay personas que no te aceptan por tu cuerpo, por tu religión, o porque no tengas técnica. Hay personas que han estudiado muchísimo y nunca tuvieron técnica, pero hay gente que tiene fuego en los ojos y transmite muchísimo más que una persona que estudia un montonazo”.

Por otro lado, señaló que el gran desafío que enfrentó fue su autocrítica y las críticas. “Mi gran desafío fue aprender mirando, improvisando y equivocándome. Siempre estaba a disposición si faltaba alguna bailarina, con fe, mucho ensayo y una sonrisa”.

Con respecto a su trabajo manifestó “yo vine a entretener, los artistas hacemos eso, entretenemos, es mi laburo. A veces te llena los bolsillos y a veces te llena el alma, y si son las dos, muchísimo mejor. Pero las personas tienen que registrar, entender, aceptar y respetar que el trabajo del artista es un oficio también, no una colaboración. Tienen que ser más considerados a la hora de contratarnos. Los artistas, los bailarines, es un oficio, ponemos nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestro tiempo, a veces nos perdemos cumpleaños, eventos familiares, de amigos, bautismos y casamientos por estar trabajando”.

Por último, Shantal finalizó diciendo lo que para ella significa la danza. Para mí la danza es libertad, es empatizar, es individualidad, eso te cambia el chip, pasas a otro plano. Miro atrás y veo a Shantal que sin haber estudiado nada hoy por hoy se convirtió en una profesional, en una artista. Creo que lo puedo asumir después de 20 años”.

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