Mientras que en Buenos Aires estallaba el grito revolucionario del 25 de Mayo de 1810, en San Juan y toda la región de Cuyo también se gestaba, con fuerza y convicción, el mismo anhelo de libertad. Lejos de ser un mero espectador, el interior jugó un papel fundamental en el proceso independentista, aportando hombres, recursos, ideas y un profundo compromiso patriótico.
En diálogo con El Sol de San Juan, la profesora de historia con Ayelén Almarcha, analizó en cómo San Juan y Cuyo no solo acompañaron, sino que fueron protagonistas activos en el camino hacia la Independencia argentina. Una participación muchas veces eclipsada por el relato porteño, pero que resulta clave para comprender la verdadera dimensión nacional de la Revolución de Mayo.
“El 25 de Mayo de 1810 puede entenderse, en primera instancia, como una revolución de carácter principalmente político, atravesada por los intereses de las élites criollas porteñas. Si bien, pocos días después de la jornada revolucionaria, la Primera Junta decidió convocar al resto de los territorios del ex Virreinato del Río de la Plata para conformar la llamada Junta Grande, todavía no podemos hablar de “provincias” en el sentido político que adquirirán posteriormente. En ese momento, el objetivo central era sumar adhesiones y consolidar poder para legitimar el nuevo orden político frente a la Corona española“, explicó Ayelén.
La independencia como proceso
La Revolución de Mayo de 1810 marcó el inicio de un proceso histórico que transformó para siempre el destino de las Provincias Unidas del Río de la Plata. En medio de un clima de cambios políticos y sociales, el pueblo comenzó a cuestionar la autoridad española y a reclamar el derecho de decidir su propio futuro. Aquellos acontecimientos ocurridos entre el 18 y el 25 de mayo no significaron todavía la independencia definitiva, pero sí el nacimiento de un camino hacia la libertad, la soberanía y la construcción de una identidad nacional.
En este marco señaló “se habla de la independencia como un proceso porque no fue un acontecimiento aislado ni inmediato, sino una transformación política, social y militar que se desarrolló a lo largo de varios años. El 25 de Mayo de 1810 marcó el inicio de la ruptura del orden colonial, pero en ese momento todavía no existía una declaración formal de independencia ni un consenso unificado sobre qué tipo de gobierno debía construirse”.
En esta línea argumentó “entre 1810 y 1816 convivieron distintas posturas políticas: algunos sectores buscaban mayor autonomía sin romper definitivamente con la Corona española, mientras que otros impulsaban una independencia plena. A esto se sumaron conflictos internos, disputas regionales y las guerras contra las fuerzas realistas. Recién el 9 de Julio de 1816, en el Congreso de Tucumán, se declaró formalmente la independencia de las Provincias Unidas, aunque incluso después de esa fecha continuaron los enfrentamientos y debates sobre la organización política del territorio”.

Impacto de las noticias de Mayo de 1810 en San Juan
En 1810, San Juan era una pequeña pero importante ciudad del interior del Virreinato del Río de la Plata, marcada por la vida colonial, la producción agrícola y el espíritu de sus habitantes. Aunque lejos de Buenos Aires, las noticias de la Revolución de Mayo llegaron lentamente y despertaron debates, expectativas y cambios políticos en la región. La provincia comenzó así a formar parte del proceso que impulsaría el nacimiento de una nueva nación, aportando hombres, ideas y compromiso a la causa de la independencia argentina.
“En 1810, San Juan y Mendoza todavía dependían políticamente de la Intendencia de Córdoba y funcionaban como comandancias de armas subordinadas a esa jurisdicción. Tras la Revolución de Mayo, el 27 de mayo la Primera Junta envió una circular a las ciudades del ex Virreinato del Río de la Plata solicitando adhesión al nuevo gobierno y el envío de diputados. En San Juan, las primeras noticias llegaron el 13 de junio por medio de Manuel Corvalán, aunque la comunicación oficial arribó el 17 de junio. Ese mismo día también llegó una nota enviada desde Córdoba por el gobernador intendente Juan Gutiérrez de la Concha, quien pedía no adherir a la Junta porque consideraba que se trataba de un acto de insubordinación”, destacó la profesora.
En este contexto aseguró “a partir de allí se abrió un período de debate político en San Juan, que se extendió entre el 17 de junio y el 7 de julio. Finalmente, la ciudad decidió adherir a la Junta, aunque de manera moderada para no romper abiertamente con Córdoba. El 7 de julio se convocó un Cabildo Abierto y, siguiendo las formalidades políticas de la época, San Juan expresó oficialmente su adhesión. Días después, el 9 de julio, fue elegido como diputado José Ignacio Fernández Maradona. Más tarde, Jáchal y Valle Fértil también respaldaron esa decisión”.
Además, señaló “San Juan participó activamente del proceso independentista desde los primeros años de la Revolución de Mayo, adhiriendo a la Primera Junta en 1810 e integrándose al nuevo escenario político revolucionario. Más adelante, durante la organización del Ejército de los Andes liderado por José de San Martín, la provincia aportó recursos económicos, ganado, mulas, alimentos y hombres para sostener la campaña libertadora. Además, gran parte de la sociedad sanjuanina colaboró mediante trabajo comunitario, donaciones y tareas logísticas fundamentales para el Cruce de los Andes”.
San Juan también tuvo un papel político destacado en el Congreso de Tucumán de 1816 a través de Francisco Narciso de Laprida y Fray Justo Santa María de Oro. “Laprida presidió la sesión del 9 de julio en la que se declaró la independencia, mientras que Santa María de Oro se destacó en los debates sobre la forma de gobierno, defendiendo la necesidad de consultar a los pueblos antes de tomar una decisión. Esto demuestra que San Juan no solo contribuyó materialmente a la independencia, sino también desde el plano político e intelectual“, explicó.
Transformación de la vida cotidiana tras la Revolución de Mayo
La Revolución de Mayo de 1810 produjo un profundo cambio en la vida de los ciudadanos del Río de la Plata. A partir de ese momento, comenzó a crecer el sentimiento de libertad y participación política, dejando atrás la obediencia absoluta a la corona española.
“La Revolución de Mayo no transformó de manera inmediata la vida cotidiana de toda la población, pero sí inició un proceso de cambios políticos, económicos y sociales que con el tiempo modificó profundamente la sociedad rioplatense. En un primer momento, muchas de las costumbres, jerarquías sociales y formas de vida continuaron prácticamente iguales, especialmente en las provincias y en los sectores populares“, afirmó Almarcha.
En esta línea agregó “la revolución abrió un nuevo escenario político: comenzaron a discutirse ideas vinculadas a la soberanía, la representación y la participación política, temas que antes estaban reservados a las autoridades coloniales. También se produjo una creciente politización de la sociedad, visible en los cabildos abiertos, la circulación de rumores, bandos y noticias, y en la participación de distintos sectores en las guerras de independencia”.
Por otro lado, en el plano económico “el proceso revolucionario alteró las redes comerciales heredadas del sistema colonial y generó tensiones entre Buenos Aires y las provincias por el control de los recursos y el comercio. A su vez, las guerras trajeron reclutamientos, movilización de hombres, aumento de impuestos y dificultades económicas que impactaron directamente en la vida cotidiana de muchas familias”.
Además, resaltó “la Revolución de Mayo permitió comenzar a cuestionar lentamente el orden social colonial, aunque las desigualdades continuaron existiendo. Mujeres, sectores populares, afrodescendientes e indígenas participaron activamente del proceso revolucionario, aun cuando muchas veces quedaron invisibilizados en los relatos tradicionales de la historia”.
El rol de Cuyo en las luchas independentistas
La región de Cuyo tuvo un papel fundamental en la Revolución de Mayo de 1810. Integrada por las actuales provincias de San Juan, Mendoza y San Luis, esta zona del interior acompañó los ideales de libertad y autonomía que comenzaban a expandirse desde Buenos Aires. Con el paso de los años, Cuyo se convirtió en un territorio estratégico para la lucha independentista, aportando recursos, hombres y organización al proyecto revolucionario.
“La región de Cuyo tuvo un rol fundamental en el proceso independentista, especialmente a partir de la organización del Ejército de los Andes liderado por José de San Martín. Desde 1814, cuando San Martín asumió la gobernación de Cuyo, la región se convirtió en un centro estratégico para planificar la campaña libertadora hacia Chile y Perú” comentó.
A su vez destacó “las provincias cuyanas, particularmente Mendoza, San Juan y San Luis, aportaron recursos económicos, alimentos, animales, armas y mano de obra para sostener el proyecto militar sanmartiniano. La participación no fue solamente militar, sino también social, porque hombres y mujeres colaboraron en la confección de uniformes, la elaboración de armamento, las tareas de logística y el financiamiento del ejército”.
Las figuras sanjuaninas olvidadas en la historia nacional
A lo largo del proceso revolucionario y de la lucha por la independencia, muchos hombres y mujeres de San Juan realizaron importantes aportes que, con el paso del tiempo, quedaron relegados en la historia nacional. Militares, dirigentes, religiosos y ciudadanos comunes colaboraron con recursos, participaron en campañas y defendieron los ideales de libertad impulsados desde 1810.
Sin embargo, sus nombres y acciones muchas veces no alcanzaron el mismo reconocimiento que otras figuras más conocidas del país. Recuperar la memoria de estos protagonistas sanjuaninos permite valorar el papel que tuvo la provincia en la construcción de la Argentina y reconocer el esfuerzo colectivo que hizo posible la independencia.
En este marco declaró “existen muchas figuras y actores sociales vinculados a San Juan y a la región de Cuyo que tuvieron un rol importante en la independencia, pero que suelen quedar invisibilizados en los relatos tradicionales. Un ejemplo es Juan Manuel Cabot, quien encabezó una de las columnas del Ejército de los Andes que atravesó territorio sanjuanino rumbo a Chile como parte de la estrategia diseñada por José de San Martín y fue el encargado de liberar el puerto de Coquimbo por donde San Martín cruzaría el Pacífico para llegar a Perú”.
También es importante tener en cuenta el papel de sectores populares “las mujeres cuyanas que confeccionaron uniformes, organizaron donaciones y colaboraron en tareas de espionaje y logística; baqueanos y arrieros que conocían los caminos cordilleranos; pueblos originarios huarpes que aportaron conocimientos fundamentales sobre el territorio; y personas esclavizadas y afrodescendientes que integraron los ejércitos revolucionarios con la promesa de obtener su libertad. Todos ellos fueron protagonistas indispensables de la independencia, aunque muchas veces quedaron fuera de la memoria oficial”, finalizó.