El precio de la carne registra un nuevo salto en Argentina y vuelve a presionar sobre el consumo familiar. Según Leonardo Rafael, presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), entre septiembre y diciembre de 2025 los incrementos rondan el 20% al 25%, lo que implica unos $3000 más por corte en promedio.
El ajuste responde a una combinación de factores que profundizan una tendencia que ya se siente en carnicerías y supermercados de todo el país.
Tres factores detrás de la suba
1. Falta de stock ganadero
Desde la CAMyA explican que el país arrastra décadas de estancamiento en la producción de ganado, lo que reduce la disponibilidad de animales para faena. Con menos oferta, cualquier variación en la demanda impacta de manera directa en los precios.
2. Competencia con la exportación
El mercado externo, con valores en dólares y mayor rentabilidad, empuja a los productores a priorizar la venta al exterior. Esto reduce la oferta interna y termina presionando aún más los precios locales.
3. Impacto inflacionario
El aumento del ganado en pie se traslada casi sin demora al mostrador. Así, las subas en la hacienda alimentan la inflación en el rubro alimentos del IPC y golpean de lleno el poder adquisitivo.
Un cierre de año marcado por la presión en los alimentos
En un contexto de alta inflación y pérdida de capacidad de compra, el encarecimiento de la carne vuelve a exponer los problemas estructurales del sector y la fragilidad del bolsillo argentino. Las consultoras anticipan que la presión sobre este producto clave continuará si no se recupera el stock ganadero y si el mercado exportador mantiene su dinamismo.
