En un contexto marcado por las altas temperaturas y la necesidad de cuidar cada vez más los recursos naturales, la elección de plantas que demanden poco riego se convirtió en una tendencia en alza entre quienes buscan mantener espacios verdes sin descuidar el ahorro de agua.
Especialistas en jardinería sostienen que existen numerosas especies capaces de adaptarse a climas secos y soportar largos períodos sin riego frecuente. La clave está en optar por plantas resistentes al sol intenso y con características que reduzcan la pérdida de humedad, como hojas pequeñas, carnosas o recubiertas por una capa cerosa.
Entre las alternativas más recomendadas aparecen distintas flores y plantas ornamentales, como la verdolaga, los girasoles y algunas variedades de rosas silvestres, que se destacan por su rusticidad y su capacidad para florecer aun en condiciones adversas.
También hay arbustos y plantas perennes ideales para jardines de bajo mantenimiento. Especies como el aligustre, la lila de verano, la bergenia y la campanilla dálmata no solo toleran bien la sequía, sino que además aportan color y atraen a insectos polinizadores, favoreciendo el equilibrio natural del entorno.
Los expertos recomiendan complementar la elección de plantas con buenas prácticas de jardinería, como el uso de acolchado en el suelo para conservar la humedad, la preparación de terrenos con buen drenaje y el aprovechamiento del agua de lluvia cuando sea posible.
De esta manera, es posible lograr jardines atractivos, funcionales y sostenibles, adaptados a los desafíos climáticos actuales y pensados para reducir el consumo de agua sin resignar belleza ni vida vegetal.
