Con la llegada del verano y las altas temperaturas, el cuidado de las plantas se vuelve clave para evitar que se marchiten o se sequen. El calor intenso acelera la evaporación del agua y hace que el suelo pierda humedad con mayor rapidez, por lo que el riego debe adaptarse a esta época del año.
Especialistas en jardinería advierten que no existe una regla única para todas las plantas. La frecuencia del riego depende de factores como el tipo de especie, si está en maceta o en tierra, la exposición al sol y el clima de la zona.
En líneas generales, las plantas en macetas suelen necesitar riegos más frecuentes, ya que el sustrato se seca más rápido. Las flores y hortalizas pueden requerir agua todos los días o cada dos días, mientras que las plantas de interior o de follaje agradecen riegos cada dos o tres días. En el caso de los cactus y suculentas, el riego debe ser mucho más espaciado, solo cuando la tierra esté completamente seca.
Para las plantas en jardines o canteros, se recomienda realizar riegos profundos algunas veces por semana, evitando hacerlo en exceso. Los árboles y arbustos ya desarrollados pueden mantenerse con un riego abundante semanal, salvo en períodos de calor extremo.
Otro punto fundamental es el horario del riego. Los momentos más adecuados son temprano por la mañana o al atardecer, cuando el sol no es tan fuerte y el agua logra penetrar mejor en el suelo. Regar al mediodía puede provocar que gran parte del agua se evapore antes de llegar a las raíces.
Además, se aconseja incorporar coberturas vegetales o mulch, evitar mojar hojas y flores, y observar el estado de cada planta para detectar a tiempo signos de falta o exceso de agua. Con estos cuidados, es posible atravesar el verano y mantener las plantas sanas y verdes pese al calor.
