Una técnica simple y cada vez más utilizada en jardines y huertas es enterrar alambre de cobre alrededor de las plantas. Especialistas explican que este método funciona como una barrera natural contra plagas, especialmente babosas y caracoles, sin recurrir a productos químicos.
El cobre genera una leve reacción al contacto con los moluscos, lo que los disuade de avanzar hacia las hojas y tallos. Por ese motivo, al rodear la base de las plantas o los canteros con este material, se reduce notablemente el daño causado por estas plagas, sobre todo en hortalizas y plantas ornamentales.
La técnica consiste en colocar tiras o alambre de cobre sin recubrimiento alrededor del tallo o enterrado superficialmente, formando un anillo continuo. No representa riesgos para personas ni mascotas y se destaca por ser una alternativa ecológica y económica.
Además, el cobre es un micronutriente esencial para el desarrollo vegetal, ya que participa en procesos como la fotosíntesis y el fortalecimiento de los tejidos. Sin embargo, los expertos aclaran que este método no reemplaza la fertilización, sino que actúa como complemento dentro del cuidado general de las plantas.
El uso de alambre de cobre se enmarca dentro de prácticas de jardinería sustentable, ya que permite proteger cultivos sin pesticidas y mantener un equilibrio natural en el ecosistema del jardín.









