Tortas fritas de queso para el mate: la versión más original de un clásico argentino

on pocos ingredientes y mucho sabor, esta opción salada se aleja un poco de lo tradicional para ofrecer una alternativa diferente, pero igualmente deliciosa.

En un giro creativo de un clásico criollo, las tortas fritas de queso rompen con lo esperado. A diferencia de las versiones tradicionales, añaden un ingrediente extra que las convierte en un snack salado, crocante por fuera y con un corazón cremoso.

Gracias a su riquísimo sabor casero, esta refrescante receta encaja perfecto en meriendas patrias o en tardes frías. Además, su sencillez y pocos ingredientes la convierten en una opción ideal para compartir sin complicaciones.

Tortas fritas de queso: ingredientes

 Tortas fritas de queso: una opción diferente para sorprender a todos.
 Tortas fritas de queso: una opción diferente para sorprender a todos.

Paso a paso de la preparación

1- Preparar la masa: en un bol, colocar la harina, el huevo, la leche tibia, el queso rallado, la sal y el azúcar. Mezclar bien con las manos o una cuchara hasta que se integren todos los ingredientes.

2- Amasar: volcar la masa sobre una superficie limpia y amasar hasta que quede suave y sin grumos. Si está muy pegajosa, se puede agregar un poco más de harina.

3- Reposar: cubrir la masa con un paño y dejarla reposar durante 10 a 15 minutos a temperatura ambiente. Esto ayuda a que se relaje y sea más fácil de estirar.

4- Formar las tortas fritas: dividir la masa en porciones, estirar cada una con palote o a mano hasta lograr discos de unos 10 cm de diámetro y ½ cm de espesor, aproximadamente.

5- Freír: calentar grasa o aceite en una sartén profunda. Cuando esté bien caliente, freír las tortas fritas de a pocas por vez hasta que estén doradas de ambos lados.

6- Escurrir y servir: retirar del fuego y escurrir en papel absorbente. Servir calientes, idealmente con mate o una infusión.

Tortas fritas con un sabor delicioso. 

Tips para que las tortas fritas de queso te queden bien esponjosas por dentro y crocantes por fuera

1. Usá harina leudante o agregá polvo de hornear: la esponjosidad depende en gran parte del leudante. Si usás harina común, agregale 1 cucharadita colmada de polvo de hornear cada 2 tazas. Esto hará que la masa leve durante la fritura y no quede compacta.

2. La leche tibia ayuda a activar los ingredientes: usar leche tibia (no caliente) ayuda a integrar mejor la masa y favorece una textura más tierna. También podés reemplazar parte de la leche por agua con gas para sumar aire.

3. Dejá reposar la masa: un reposo de al menos 15 a 20 minutos tapada con un repasador permite que el gluten se relaje y la masa se vuelva más elástica y aireada al cocinarla.

4. El aceite o la grasa deben estar bien calientes: freí siempre con aceite a temperatura alta (180 °C aprox.). Si está muy tibio, la masa absorbe grasa y queda pesada. Si está muy caliente, se quema por fuera y no se cocina por dentro. Probá con un pedacito de masa: debe burbujear al contacto.

5. No aplastes la masa demasiado: cuando formes los discos, dejalos con un grosor mínimo de ½ cm. Si los estirás mucho, se vuelven más finos y crocantes, pero pierden esponjosidad.

6. Extra tip: si te gusta más aireada, podés agregarle una pizca de bicarbonato de sodio a la mezcla, o batir el huevo antes de integrarlo. Eso también aporta aire y volumen.

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