La causa que investiga la muerte de Lucía Rubiño atraviesa un complejo escenario judicial. Esta semana, el juez Guillermo Raed fue designado para continuar con la investigación, luego de que su antecesor, Renato Roca, se excusara por haber intervenido previamente en una causa relacionada con el menor imputado, cuando integraba la Cámara de Apelación Penal de la Niñez. Con su salida, ya suman seis los jueces apartados del expediente.
A partir de la designación de Raed, se habilitó un plazo de tres días hábiles para que las partes evalúen su continuidad en la causa y, si lo consideran necesario, presenten una recusación. El propio magistrado también podría excusarse si detecta alguna incompatibilidad legal que afecte su imparcialidad.
Desde la querella revisan minuciosamente el expediente en busca de posibles causales de recusación. En caso de hallarlas, anticipan que presentarán el pedido formal para que Raed también sea apartado.
La normativa vigente establece que ningún juez que haya intervenido en causas conexas puede formar parte de este proceso, a fin de garantizar la objetividad. Si se concreta una nueva excusación, solo quedarían dos magistrados disponibles en el fuero correspondiente, por lo que la querella ya evalúa solicitar la intervención de jueces penales de garantías para evitar un posible estancamiento del caso.
Mientras tanto, la causa sigue sin definiciones concretas, en medio de la dificultad para conformar un tribunal que pueda avanzar sin impedimentos.
