Un insólito y alarmante episodio sacudió la tranquilidad de la Comisaría 35ta de Rawson. Un automóvil de la marca Chevrolet, que permanecía bajo custodia policial en el patio interno de la seccional, se prendió fuego en circunstancias que levantaron sospechas en toda la cúpula de seguridad de San Juan.
El hecho ocurrió en la sede policial ubicada en el corazón del barrio Valle Grande. Fueron los propios agentes de guardia quienes advirtieron el humo y actuaron con rapidez utilizando los extintores de la dependencia. Minutos más tarde, una dotación del Cuartel de Bomberos llegó al lugar para sofocar por completo el fuego y realizar las tareas de enfriamiento sobre la unidad. Afortunadamente, no se registraron heridos.
La hipótesis de la venganza: un auto marcado por un siniestro vial
Aunque en un principio se evaluó la posibilidad de un desperfecto eléctrico fortuito, la causa dio un giro judicial. La principal línea de investigación apunta a un incendio provocado de manera intencional como represalia.
El vehículo no había sido secuestrado por un mero control vehicular de rutina: el rodado se encontraba radiado de la circulación e incautado tras haber participado recientemente en un accidente de tránsito.
El dato clave que encendió las alarmas de los investigadores radica en que las víctimas de aquel choque son vecinos del mismo barrio Valle Grande donde opera la comisaría. Esta coincidencia refuerza la teoría de un posible atentado o ajuste de cuentas dentro de la propia seccional policial.
Peritajes clave para determinar las causas del fuego
A estas horas, personal especializado de Bomberos y la División Criminalística trabaja exhaustivamente sobre la chatarra para determinar si la destrucción del coche fue parcial o total, y si existió el uso de combustibles o líquidos acelerantes que confirmen la intencionalidad del ataque.
La causa se encuentra bajo investigación judicial para intentar dar con la identidad del o los autores de este atrevido ataque a una dependencia de la Policía de San Juan.










