Cómo cocinar un bizcochuelo perfecto en la freidora de aire

Esponjoso, alto y húmedo: la freidora de aire se convierte en la gran aliada de la repostería rápida y económica.

La freidora de aire ya no sirve solo para hacer papas o milanesas: hoy se confirma que esta tecnología se convierte en la aliada ideal para la repostería rápida, esponjosa y sin grandes complicaciones. Un bizcochuelo suave, alto y húmedo que se hace en apenas 30 minutos.

Este bizcochuelo es muy fácil de hacer y se posiciona como la solución perfecta para una merienda improvisada o para cuando se quiere algo dulce sin complicarse.

Los pocos ingredientes que pide la receta

La ventaja de esta preparación es que requiere elementos muy básicos que se encuentran en cualquier cocina. El bizcochuelo no necesita batidora y sale perfecto si se siguen las indicaciones.

Para iniciar la preparación, se necesitan los siguientes ingredientes:

 La ventaja de esta preparación es que requiere elementos muy básicos que se encuentran en cualquier cocina.
 La ventaja de esta preparación es que requiere elementos muy básicos que se encuentran en cualquier cocina.

El paso a paso: la clave para una cocción exprés

La preparación de este postre es simple y requiere pocos utensilios.

  1. En un bowl, se colocan los huevos, el azúcar, el aceite, la leche, el jugo y la ralladura de limón. Luego, se mezcla bien hasta integrar todos los líquidos por completo.
  2. Se tamiza la harina y el polvo para hornear. Posteriormente, se incorporan estos secos a la mezcla líquida.
  3. Se enmantequilla un molde de silicona que sea apto para la air fryer. Este paso asegura que el bizcochuelo se desmolde sin problemas.
  4. Se vierte la preparación en el molde y se espolvorea con un poco de azúcar por arriba. Esto ayuda a crear una “costra” irresistible. Finalmente, se lleva a la freidora de aire a 160 °C. La cocción dura exactamente 30 minutos.
  5. Una vez que el bizcochuelo está cocido, se lo deja enfriar unos minutos. Luego, se desmolda y se sirve.

El resultado final es un bizcochuelo bien aireado, con un leve perfume a limón y una “costrita” de azúcar que resulta completamente irresistible. Se obtiene un bizcochuelo esponjoso, rápido y sin la necesidad de prender el horno tradicional.

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