Los canelones rellenos con ricota y pollo son un clásico que nunca falla en la mesa familiar. Su mezcla suave y sabrosa los convierte en un plato lleno de sabor, ideal para cualquier almuerzo o cena, y además son más fáciles de preparar de lo que muchos piensan.
Lo mejor de esta receta es que, aunque parezca elaborada, se hace rápido y rinde bastante. Quedan doraditos por arriba, cremosos por dentro y siempre logran que todos quieran repetir, desde los más chicos hasta los grandes.
Receta de canelones de pollo y ricota

Esta preparación permite jugar con los ingredientes: podés agregar un toque de nuez moscada, espinaca o incluso un poco de queso extra por encima para darle un acabado aún más sabroso y tentador. Es ideal para quienes disfrutan de un plato casero que combina tradición y creatividad sin complicarse demasiado en la cocina.
Ingredientes:
- Masa de panqueques
- 2 pechugas de pollo cocidas y desmenuzadas
- 250 g de ricota
- 100 g de queso rallado (muzzarella o parmesano)
- 1 huevo
- 1 taza de salsa de tomate casera o comprada
- 1/2 taza de crema de leche (opcional, para más cremosidad)
- 1 cucharadita de nuez moscada
- Sal y pimienta al gusto
- Aceite de oliva
Preparación:
-Precalentá el horno a 180 °C y aceitá bien una fuente para horno para que los panqueques no se peguen. Mientras tanto, prepará el relleno mezclando en un bowl el pollo desmenuzado con la ricota, el huevo, la nuez moscada, sal y pimienta. Si querés que quede más cremoso, agregá un poquito de crema de leche y mezclá hasta que todo quede uniforme.
-Tomá cada panqueque y colocá una buena porción del relleno en el centro. Enrollalos con cuidado para que no se rompan y acomodalos uno al lado del otro dentro de la fuente. Cuando estén todos listos, cubrilos con la salsa de tomate que prefieras y espolvoreá el queso rallado por encima, asegurándote de que quede bien distribuido para que gratine parejo.
-Llevá la fuente al horno durante unos 25 a 30 minutos, hasta que el queso se derrita y se forme una costrita doradita arriba. Una vez fuera del horno, dejalos reposar un par de minutos para que se asienten y después llevalos a la mesa. Podés acompañarlos con una ensalada fresca o un pan casero y vas a ver que quedan cremosos, llenos de sabor y perfectos para que todos repitan.