Memoria y Justicia: identifican los restos del sanjuanino Carlos Poblete Brizuela

El Equipo Argentino de Antropología Forense logró dar con el paradero del militante sanjuanino gracias al cotejo de ADN con su hija, Miriam Fernández. Estuvo cautivo en el centro clandestino La Perla junto a su pareja embarazada.

Un nuevo paso hacia la verdad y la memoria se concretó en el país tras el trabajo científico del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). Los especialistas lograron identificar los restos óseos de Carlos Simón Poblete Brizuela, un sanjuanino que permanecía desaparecido desde el trágico período de la última dictadura cívico-militar. La confirmación científica se alcanzó mediante análisis genéticos realizados sobre osamentas que habían sido desenterradas años atrás en territorio mendocino.

De San Juan a Córdoba: su militancia y el secuestro

Poblete había nacido en suelo sanjuanino el 2 de noviembre de 1944. Cursó sus estudios superiores en la carrera de Ingeniería Civil dentro de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), donde tuvo una activa participación en la vida estudiantil como integrante del centro de estudiantes. Su compromiso político lo llevó a militar en la Juventud Peronista y en las filas de Montoneros, siendo ampliamente reconocido por sus compañeros bajo los alias de “Tula” y “Guillermo”.

El trágico punto de inflexión ocurrió el 1 de abril de 1977 en la provincia de Córdoba. A la edad de 32 años, fue interceptado y secuestrado junto a su compañera sentimental, María del Carmen Moyano Maure, quien transitaba el octavo mes de gestación. Años más tarde, precisamente en un fallo histórico emitido en 2016 por el Tribunal Oral Federal N°1 cordobés, la Justicia logró reconstruir que ambos sufrieron cautiverio en el temible centro clandestino de detención La Perla.

El doloroso camino de su hija y la clave del ADN

El expediente judicial detalla que, posteriormente, Moyano Maure fue trasladada de manera compulsiva hacia la ex-ESMA en Buenos Aires, lugar donde dio a luz a finales de junio de 1977. La permanencia junto a su recién nacida duró apenas unos pocos días, ya que la beba le fue arrebatada para ser entregada de forma clandestina a un hogar ajeno.

El círculo de la identidad comenzó a cerrarse en 2017, cuando la joven logró restituir sus verdaderos orígenes y se convirtió en Miriam Fernández, la nieta recuperada número 127. Trágicamente, su madre continúa en la condición de desaparecida.

Fue precisamente la muestra genética aportada por Miriam la que permitió resolver la otra mitad del enigma familiar. El cotejo de ADN positivo vinculó su perfil biológico con los restos que el EAAF mantenía bajo estudio.

El hallazgo en el Cementerio de Mendoza

Los restos de Carlos Poblete habían sido exhumados originalmente en el año 2010. El procedimiento formaba parte de una causa impulsada por el Juzgado Federal N°1 de Mendoza, que ordenó la extracción de cuerpos en el Cuadro 33 del Cementerio Municipal de dicha ciudad.

De acuerdo con los registros informados por el Equipo Argentino de Antropología Forense, en ese predio se llevaron a cabo unas 250 exhumaciones en el marco de la búsqueda institucional de personas víctimas del terrorismo de Estado. Con la identificación formal de Poblete Brizuela, ya son cuatro los ciudadanos cuyos restos logran ser restituidos simbólicamente a la historia desde ese mismo cementerio mendocino.

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