La investigación por el brutal maltrato que sufrían dos niños de 5 y 7 años en Chimbas sumó a una nueva imputada: la esposa del gendarme Mauricio Sebastián Díaz. Los fiscales de la UFI CAVIG reunieron pruebas que indicarían que la mujer, una policía cuyo nombre no trascendió, sabía de las agresiones y no solo no denunció, sino que habría encubierto lo que ocurría en la vivienda.
El caso se conoció a principios de noviembre. El 13, Díaz fue detenido y al día siguiente la jueza Celia Maldonado lo imputó por lesiones agravadas por el vínculo y ordenó su prisión preventiva.
En las últimas semanas, los fiscales Leonardo Arancibia y Roberto Ginsberg incorporaron videos y testimonios que muestran al gendarme golpeando e insultando al niño de 5 años, aplicándole castigos humillantes y grabando las agresiones. En algunos episodios, la mujer habría estado presente o tenido conocimiento directo.
La fiscalía también sostiene que, pese a que la mujer sufría violencia de género, eso no la exime de responsabilidad, ya que tenía la posibilidad de denunciar el maltrato que vivían los menores, quienes estaban en proceso de adopción.
Testimonios de familiares indican que, tras conocerse la denuncia, la mujer intentó que retiraran la presentación judicial, lo que para los investigadores implica un intento de obstaculizar el caso.
Frente a este cuadro, los fiscales pedirán formalmente imputarla por violencia familiar, acusándola de participación necesaria o encubrimiento. Además, mantiene la prohibición de acercamiento a los niños, que hoy están al resguardo de su abuela.









