Viernes Santo: la tradición de “aprender a curar” que perdura

La práctica de “curar” hace referencia a la transmisión de rezos y técnicas de sanación

foto gentileza

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Cada año, durante el Viernes Santo, miles de familias en Argentina mantienen viva una antigua tradición popular: “aprender a curar”. Se trata de un ritual transmitido de generación en generación, especialmente en el interior del país, que combina fe, espiritualidad y saberes ancestrales.

Qué significa “aprender a curar”

La práctica de “curar” hace referencia a la transmisión de rezos y técnicas de sanación que, según la creencia popular, sirven para aliviar dolencias como el empacho, el mal de ojo o dolores físicos.

Quienes participan del ritual aseguran que el Viernes Santo es el día ideal para aprender estas prácticas, ya que posee una carga espiritual especial dentro del cristianismo, al recordar la pasión y muerte de Jesucristo.

Cómo es el ritual de enseñanza

La tradición indica que una persona con experiencia —generalmente un familiar mayor— transmite los conocimientos a otra, que debe estar dispuesta a aprender.

El proceso suele incluir:

En muchos casos, el aprendizaje se realiza en silencio y con respeto, ya que se considera un acto de fe profundo.

Creencias populares y raíces culturales

Esta costumbre tiene fuertes raíces en el sincretismo religioso, combinando elementos del cristianismo con prácticas indígenas y saberes populares.

A lo largo del tiempo, “aprender a curar” se convirtió en una tradición cultural arraigada, especialmente en provincias del interior, donde aún hoy muchas personas recurren a estos métodos.

Una práctica que sigue vigente

Aunque no tiene base científica, la tradición continúa vigente y forma parte de la identidad cultural y religiosa de muchas comunidades.

Para quienes la practican, no se trata solo de curar el cuerpo, sino también de fortalecer la fe y los lazos familiares.

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