Cuando el diario se apagó: lo que dejó la caída de DonWeb y por qué decidimos no quedarnos quietos
Hay momentos en los que uno descubre cuánto depende de algo recién cuando ese algo deja de funcionar.
Durante varios días, muchos lectores de El Sol de San Juan intentaron ingresar a nuestro sitio y se encontraron con que no estaba disponible. Llegaron mensajes, consultas y preocupaciones. “¿Qué pasó con la página?”, “¿Por qué no abre?”, “¿Se fueron?”, fueron algunas de las preguntas que recibimos. Y hoy quiero responderlas personalmente.
Nuestro sitio quedó fuera de línea como consecuencia de una falla que afectó a DonWeb, uno de los principales proveedores argentinos de infraestructura web y servicios en la nube. El problema se originó en el nodo NOVA de su infraestructura y dejó inaccesibles la totalidad de los Cloud Servers alojados allí. La propia empresa explicó que se trató de una falla lógica en su sistema de almacenamiento y que la recuperación debía hacerse de manera progresiva para preservar la integridad de los datos.
El inconveniente no fue exclusivo de El Sol. Durante estos días quedaron afectados sitios, plataformas, sistemas y empresas que dependían de esa infraestructura. Distintos reportes señalaron el impacto sobre cientos de pymes y servicios en distintos puntos del país.
Pero para nosotros había algo todavía más importante: nuestros lectores.
Un diario digital no es solamente una página de internet. Es un hábito. Es ese lector que se despierta, abre el teléfono y busca qué ocurrió durante la madrugada. Es quien entra durante el almuerzo para saber qué está pasando en su departamento. Es quien antes de dormir recorre las noticias del día. Y cuando ese espacio desaparece de la pantalla, aunque sea temporalmente, se rompe una costumbre que construimos entre todos.
Por eso, mientras nuestro sitio estaba caído, El Sol no dejó de informar.
Nuestros periodistas continuaron trabajando y nuestras redes sociales se convirtieron durante esos días en el puente con nuestra comunidad. Publicamos información, acompañamos la actualidad y mantuvimos el contacto con nuestros lectores porque entendemos que hacer periodismo no significa solamente tener una página funcionando: significa estar presentes cuando la sociedad necesita información.
Pero también entendimos algo más.
Una contingencia de estas características obliga a revisar todo. No alcanza con esperar que el proveedor vuelva a funcionar. Hay que preguntarse qué podemos hacer nosotros para estar mejor preparados la próxima vez.
Y esa fue la decisión que tomamos.
Durante estos días, nuestro equipo técnico trabajó intensamente para resguardar nuestra información y migrar nuestros sitios hacia nuevos servidores, buscando mejorar la velocidad, la estabilidad y, fundamentalmente, la seguridad de nuestros datos.
Quiero agradecer especialmente a Soluciones Infinito y a Víctor Ponce, quienes estuvieron detrás de una tarea que muchas veces el lector no ve, pero que resulta fundamental para que un medio digital pueda seguir funcionando. Fueron días de trabajo intenso, de decisiones rápidas y de muchas horas frente a las máquinas para conseguir que hoy podamos volver a decir algo que parece sencillo, pero que para nosotros tiene un enorme significado: El Sol está nuevamente en línea.
La caída de DonWeb nos generó un problema que no provocamos y que tampoco estaba dentro de nuestras posibilidades solucionar directamente. Pero sí estaba en nuestras manos decidir qué hacer frente a ese problema.
Podíamos esperar.
O podíamos aprovechar la dificultad para mejorar.
Elegimos la segunda opción.
Hoy volvemos a abrir las puertas digitales de El Sol de San Juan. Volvemos a encontrarnos con nuestros lectores en nuestro sitio, pero también volvemos con una enseñanza: en el periodismo digital, la tecnología no es un detalle. Es parte de nuestra responsabilidad.
Gracias por la paciencia. Gracias por los mensajes. Gracias a quienes preguntaron por nosotros y, especialmente, gracias a quienes durante estos días siguieron buscando nuestras noticias en las redes.
El Sol volvió a estar donde tiene que estar: del otro lado de la pantalla, contando lo que pasa en San Juan.
Y esta vez, un poco más preparados para lo que venga.
