La historia suele construirse a partir de hechos, pero también de relatos, y la fundación de San Juan no es la excepción. Este 13 de junio se cumplen 464 años de aquel acontecimiento encabezado por Juan Jufré, algunas de las versiones más conocidas sobre el origen de la ciudad continúan siendo motivo de discusión entre historiadores e investigadores. Desde detalles sobre el acto fundacional hasta episodios que forman parte del imaginario local, varios de esos relatos fueron transmitidos durante décadas sin que existieran evidencias concluyentes.
Entre tradiciones, interpretaciones y reconstrucciones posteriores, la historia del nacimiento de San Juan también está atravesada por mitos que aún hoy despiertan debate. ¿Qué ocurrió realmente en 1562 y qué parte de lo que creemos saber pertenece más al terreno de la leyenda que al de la historia? El Sol de San Juan dialogó con la profesora de historia Ayelén Almarcha sobre algunos de los mitos más difundidos de la fundación de la provincia y las razones por las que hoy son puestos en cuestión.
“La fundación de San Juan de la Frontera, realizada por Juan Jufré el 13 de junio de 1562, se produjo bajo la jurisdicción de la Capitanía General de Chile. En aquel contexto, la expansión española hacia el sur del actual territorio chileno encontraba una fuerte resistencia de los pueblos mapuches, lo que llevó a las autoridades coloniales a dirigir su atención hacia el este“ comenzó explicando Ayelén.

Tras varios años de exploraciones por la región de Cuyo, se fundaron Mendoza en 1561 y San Juan en 1562. “Los objetivos de esta expansión eran principalmente económicos y estratégicos. Por un lado, se buscaba ampliar la influencia de la Capitanía de Chile sobre nuevos territorios; por otro, incorporar mano de obra indígena para sostener las actividades agrícolas y mineras del otro lado de la cordillera” afirmó.
En este contexto aseguro “uno de los mitos más difundidos sostiene que los pueblos huarpes eran comunidades pasivas que no opusieron resistencia a la llegada de los españoles. Si bien los primeros contactos no derivaron en grandes enfrentamientos, la situación cambió con la implementación de las encomiendas, sistema mediante el cual numerosos indígenas fueron trasladados forzosamente a Chile para trabajar. Frente a ello, muchos grupos resistieron mediante la huida hacia zonas de difícil acceso, como las Lagunas de Guanacache, donde lograron reorganizarse y mantener vivas sus comunidades. Lejos de desaparecer, los pueblos originarios continuaron siendo actores fundamentales de la historia regional durante la colonia e incluso durante la construcción de los Estados nacionales”.
Otro mito afirma que la fundación de la ciudad implicó una rápida llegada de colonos españoles. “Durante sus primeras décadas San Juan contó con una población reducida. El interés principal de las autoridades coloniales no era poblar la región, sino establecer un centro de control sobre las comunidades indígenas y los recursos del territorio. Recién entre los siglos XVII y XVIII la ciudad comenzó a consolidarse como un asentamiento urbano de mayor importancia”, señaló.
También suele afirmarse que el nombre ‘San Juan de la Frontera’ hacía referencia a una frontera con Chile. “En el siglo XVI la cordillera de los Andes no funcionaba como un límite político, sino como un espacio de conexión entre sociedades que compartían intercambios económicos, culturales y una historia común vinculada, entre otros procesos, a la expansión del Imperio Inca. De hecho, San Juan y Mendoza formaban parte de la misma jurisdicción colonial chilena”.
Además, la profesora de historia señaló “diversos estudios sostienen que la denominación “de la Frontera” estaba vinculada, en cambio, a los límites del avance colonial español hacia el norte de la actual provincia. Allí habitaban grupos indígenas, como los diaguitas, que ofrecieron una resistencia más intensa a la ocupación europea”.
Ayelén finalizó “la frontera era, entonces, un espacio de contacto y conflicto entre los territorios controlados por los españoles y aquellos donde persistía la resistencia de los pueblos originarios”.