Detrás de cada prenda icónica hay una historia de dedicación, milímetros de precisión y el sonido inconfundible de una máquina de coser. Cada 14 de octubre, el Día Mundial de la Costurera y del Costurero invita a reflexionar sobre ese pilar fundamental de la moda que, en plena era de la indumentaria industrializada, mantiene vivo el valor de la confección artesanal.
En el mapa del diseño sanjuanino, el nombre de Ignacio Fiol resalta como un referente indispensable de esta disciplina. Desde su Albardón natal, el joven creador ha sabido fusionar el rigor técnico del molde y la aguja con propuestas audaces de alta costura, donde destacan sus terminaciones hechas a mano y un sello de sofisticación propio.
Con motivo de esta efeméride tan especial, El Sol de San Juan dialogó con el talentoso diseñador sobre sus primeros pasos en el mundo del diseño. “Mi amor por la costura nace desde muy chico. Empecé a acercarme al mundo de la indumentaria alrededor de los 14 años, primero casi como una curiosidad, pero rápidamente descubrí que detrás de una tela había muchísimas posibilidades. Comencé haciendo vestuarios y prendas que con el tiempo fueron tomando una identidad más cercana a la alta costura” señaló.
En este contexto Ignacio agregó “creo que lo que me atrapó desde el principio fue poder transformar algo plano, como una tela, en una prenda que tuviera movimiento, personalidad y, sobre todo, que hiciera sentir especial a quien la lleva”.
A su vez afirmó “esta fecha nos invita a valorar el trabajo que existe detrás de cada prenda. Hoy vivimos en un mundo donde muchas veces la ropa se produce rápidamente, se consume rápidamente y también se descarta rápidamente. La costura representa todo lo contrario: tiempo, dedicación, oficio y paciencia”.
En esta línea Fiol hizo una distinción entre costurero o costurera y diseñador o diseñadora dado que son oficios diferentes.
“El diseñador trabaja principalmente desde la creación, el concepto, la moldería, la elección de materiales y la construcción de una propuesta estética; mientras que el costurero tiene un profundo conocimiento de la confección y de cómo llevar esa idea a una prenda. Pero en la alta costura muchas veces esos dos oficios conviven. En mi caso, además de diseñar, realizo personalmente todo el proceso de costura y confección. Y creo que eso me permite conocer la prenda desde adentro y entender exactamente qué necesita para llegar al resultado que imaginé”.
¿Dónde termina la costura y dónde empieza la alta costura?
La costura es uno de los oficios más antiguos e imprescindibles de la humanidad, un arte transversal que combina técnica, precisión y sensibilidad artística. Más allá de unir telas e hilos, coser implica dar volumen a una idea, estructurar formas sobre el cuerpo y preservar un saber hacer que ha evolucionado desde la confección doméstica y el arreglo cotidiano hasta las grandes pasarelas de la moda mundial.
“La costura es una herramienta fundamental del diseño y, en la alta costura, técnica y creatividad tienen que trabajar juntas. Para mí, la alta costura comienza cuando una prenda deja de ser simplemente una prenda confeccionada y pasa a ser una pieza pensada específicamente para una persona, con una construcción, un calce y un trabajo artesanal particular” comentó el diseñador.
Además, añadió “un diseño puede ser muy creativo, pero si no está bien construido, esa creatividad no alcanza. Y una técnica puede ser impecable, pero si no existe una mirada de diseño, puede faltar identidad. La alta costura aparece justamente en ese encuentro”.
En relación con lo anterior destacó “recuerdo cuando era adolescente y empecé a hacer mis primeros vestuarios, ahí entendí que esto no era solamente aprender a coser. Había una parte creativa que me apasionaba: imaginar una silueta, pensar cómo construirla, elegir una tela y descubrir cómo lograr que el resultado se pareciera a lo que tenía en mi cabeza. Ahí entendí que quería seguir por este camino“.
El inicio del proceso creativo
El diseñador sanjuanino contó cómo es el paso a paso desde el primer boceto hasta que una clienta o modelo se prueba la prenda terminada. “Todo comienza con escuchar a la persona. En especial en alta costura, el diseño no puede estar separado de quien lo va a llevar”.
En esta línea aseguró “después viene la idea, en mi caso no hago bocetos porque empiezo con una idea y voy transformándola muestras la voy probando en el maniquí, la elección de materiales y la definición de la silueta. A partir de ahí comienza un proceso mucho más técnico: moldería, corte, armado, pruebas y correcciones. En muchas prendas hay varias instancias de prueba porque el cuerpo es único y una prenda de alta costura tiene que adaptarse a él. Finalmente llega el trabajo de terminación, que muchas veces es uno de los procesos más largos: bordados, cristales, apliques, rebordados, detalles y ajustes”.
El diseñador sostuvo “cuando finalmente la persona se prueba la prenda terminada, se cierra un proceso que comenzó mucho antes, con una idea”.
El sello Fiol no tiene fronteras
En el universo de la alta costura, pocos nombres logran fusionar con tanta maestría el diseño exclusivo, la sofisticación y la atención personalizada de Ignacio Fiol. Sus vestidos no solo destacan en las pasarelas, sino que se han convertido en la elección preferida de destacadas figuras sanjuaninas. Referentes del espectáculo y la comunicación como Maca de Pijama Party, la periodista Ana Paula Zabala, la bailarina Ana Paula Anzor y Noelia Andino han confiado en el sello del diseñador para lucir radiantes en sus presentaciones y eventos más importantes.

Pero la magia de sus confecciones no se limita al ámbito de los medios. Fiol acompaña a las mujeres en los momentos más trascendentales de sus vidas, creando vestidos únicos a medida para novias, quinceañeras, egresadas, madrinas, madres de novios y egresadas, convirtiéndose en la opción predilecta para asistir a bodas y fiestas inolvidables.
En este contexto el diseñador manifestó “Me gusta que una prenda de Ignacio Fiol tenga un trabajo que se pueda descubrir de cerca. Que no sea solamente una silueta bonita, sino que tenga detalles, textura, brillo y horas de trabajo detrás. La identidad de mi marca está muy relacionada con esa búsqueda de transformar una prenda en una pieza de alta costura, cuidando tanto la estructura como los detalles”.
El prestigio de sus creaciones traspasó rápidamente las fronteras provinciales para conquistar el escenario nacional. Celebridades y figuras emblemáticas del espectáculo argentino de la talla de Ingrid Grudke, Lizy Tagliani, Vicky Xipolitakis y Stefy Xipolitakis han deslumbrado en las alfombras rojas y la televisión con sus imponentes diseños de gala.
“Es una sensación muy difícil de explicar. Hay una parte de satisfacción profesional, porque significa que un diseño que nació en mi cabeza y que después pasó por mis manos llegó a escenarios y personas que tienen una enorme exposición. Pero también hay algo mucho más personal: recuerdo al chico que comenzó a los 14 años y pienso en todo lo que tuvo que pasar para llegar hasta ahí. Cada vez que veo a una personalidad o a una modelo llevando uno de mis diseños, siento orgullo, pero también mucha responsabilidad. Porque mi nombre está en esa prenda y representa todo el trabajo que hay detrás”.

Ignacio nunca se imaginó el presente que está viviendo. “Cuando uno empieza, tiene sueños, pero muchas veces no puede imaginar hasta dónde pueden llegar. Yo solamente sabía que quería crear, aprender y seguir creciendo dentro de la moda”, mencionó.
Además, expresó “hoy mirar hacia atrás y ver prendas que comenzaron como un dibujo y terminaron en grandes escenarios, en personalidades y modelos reconocidas, es muy emocionante. Creo que todavía sigo teniendo la misma curiosidad de aquel chico que empezó a los 14 años. La diferencia es que hoy tengo más herramientas, más experiencia y una identidad mucho más definida”.
Fiol finalizó “siento que esto todavía no es el final de ningún camino, sino una parte de todo lo que queda por construir”.














