La salida de ISCOT del Hospital Rawson lejos estuvo de significar el final del conflicto laboral. Meses después del cambio de prestador, exempleados aseguran que todavía existen salarios, indemnizaciones y otros conceptos laborales pendientes de pago.
El escenario deja una pregunta inevitable: ¿cómo puede considerarse cerrado un conflicto si trabajadores desvinculados todavía aseguran que no recibieron todo lo que les corresponde?
El problema tomó estado público cuando más de un centenar de empleados quedaron fuera del servicio de limpieza. En aquel momento, el Sindicato de Empleados de Comercio intervino y el reclamo llegó hasta la Subsecretaría de Trabajo. Entre los pedidos figuraban el pago de indemnizaciones, el sueldo de enero, aguinaldo y vacaciones.
Sin embargo, según sostienen los trabajadores afectados, parte de esas obligaciones todavía no habría sido cancelada.
Y el cuestionamiento adquiere mayor peso por un dato: el Hospital Rawson había iniciado una nueva licitación del servicio aproximadamente seis meses antes de finalizar el vínculo con ISCOT, debido a irregularidades detectadas en la prestación y en el cumplimiento de las condiciones requeridas.
Es decir, había tiempo para anticipar la salida, ordenar la situación del personal y prever el cumplimiento de las obligaciones laborales. Pese a ello, el cierre de la relación dejó a más de 100 trabajadores atravesando un escenario de incertidumbre.

Reclamos que van más allá de una indemnización
Los exempleados no solo reclaman dinero. También piden que se revise cómo fueron contratados y bajo qué condiciones desarrollaron sus tareas.
Uno de los puntos cuestionados es la incorporación de trabajadores mediante programas de empleo como Fomentar Empleo y mecanismos vinculados con Desarrollo Humano.
El uso de estos programas no implica por sí mismo una irregularidad. Pero los trabajadores consideran necesario determinar qué tareas realizaban, cuánto tiempo permanecieron bajo esos esquemas y si correspondía una registración laboral acorde con las funciones que efectivamente cumplían.
También aparece bajo cuestionamiento el encuadramiento laboral de quienes realizaban tareas de limpieza en el Hospital Rawson. Los exempleados plantean que debería revisarse si las categorías y el convenio aplicado se correspondían con las tareas desarrolladas.
Esto podría tener impacto sobre salarios, adicionales, jornadas y otros derechos laborales.
ISCOT todavía tiene explicaciones pendientes
El conflicto deja una serie de interrogantes que no pueden ser ignorados: ¿se pagó todo lo adeudado?, ¿qué ocurrió con las indemnizaciones?, ¿cómo fueron contratados los trabajadores?, ¿qué convenio correspondía aplicar? y ¿cuáles fueron exactamente las irregularidades que llevaron al Hospital Rawson a anticipar el cambio de empresa?
Mientras esas respuestas no aparezcan y cada trabajador no tenga resuelta su situación, el conflicto seguirá abierto.
Para los exempleados, la salida de ISCOT del Hospital Rawson no puede ser presentada como el cierre de una etapa mientras existan reclamos laborales pendientes. El verdadero final llegará cuando cada obligación sea revisada y, si corresponde, efectivamente cumplida.