Cada 17 de septiembre se celebra el Día del Psicopedagogo en Argentina para rendir homenaje a los especialistas dedicados a diagnosticar, guiar y potenciar el aprendizaje y desarrollo educativo. Su intervención es fundamental para identificar dificultades de aprendizaje, potenciar capacidades cognitivas y diseñar estrategias inclusivas que acompañen el desarrollo educativo integral en cada etapa de la vida.
El Sol de San Juan dialogó con Eliana Lezcano sobre la importancia y el rol fundamental de la psicopedagogía. “El núcleo de nuestro trabajo está en acompañar a la persona en sus procesos de aprendizaje, entendiendo que cada persona aprende de una manera diferente y que detrás de una dificultad siempre hay una historia, emociones, experiencias y un contexto que también tenemos que mirar”, comenzó diciendo.
A su vez añadió “lo que nos distingue es justamente esa mirada integral. No nos quedamos solamente con qué le cuesta a una persona, sino que buscamos comprender por qué le está costando, qué factores pueden estar influyendo y qué herramientas necesita para poder avanzar. Para mí, acompañar desde la psicopedagogía también significa mirar las posibilidades y fortalezas de cada persona, no solamente sus dificultades”.
Ámbitos y etapas de la vida en los que interviene esta disciplina
La psicopedagogía suele asociarse casi exclusivamente al entorno escolar y al desarrollo infantil. Sin embargo, el aprendizaje es un proceso dinámico que transcurre a lo largo de todo el ciclo vital, desde la primera infancia hasta la vejez. En este escenario, la intervención psicopedagógica trasciende el marco del aula tradicional para consolidarse como una disciplina transversal, orientada al diagnóstico, la prevención y la optimización de las capacidades cognitivas, socioafectivas y comunitarias.
“La psicopedagogía es mucho más amplia de lo que muchas veces se conoce. Si bien gran parte de nuestro trabajo está relacionado con la infancia y la etapa escolar, intervenimos durante todo el ciclo vital, porque las personas aprendemos durante toda la vida”, señaló Lezcano.
En esta línea argumentó “podemos trabajar con niños, adolescentes, adultos y personas mayores. También en múltiples ámbitos: clínico, educativo, hospitalario, comunitario, jurídico y laboral, entre otros. Podemos intervenir en procesos de aprendizaje, orientación vocacional, evaluación y acompañamiento neurocognitivo, estimulación y rehabilitación cognitiva, inclusión, prevención y promoción de la salud, capacitación y desarrollo de habilidades.”.
En este contexto destacó “desde el ámbito de la salud podemos acompañar a personas que atraviesan situaciones que afectan sus procesos cognitivos o de aprendizaje. Desde lo comunitario podemos trabajar en prevención y promoción, acercando herramientas a diferentes poblaciones. En el ámbito laboral también podemos intervenir en procesos de capacitación y aprendizaje. En el ámbito jurídico podemos realizar aportes desde nuestra mirada específica sobre los procesos de aprendizaje y desarrollo”.
Es una profesión con un campo de acción muy amplio. “No se trata solamente de trabajar cuando aparece una dificultad escolar, sino de comprender y acompañar los procesos de aprendizaje y desarrollo de las personas en diferentes momentos y contextos de su vida”, mencionó.

Impacto en el proceso de aprendizaje
Consultar a un psicopedagogo no busca etiquetar un problema, sino comprender qué está interfiriendo en la forma de procesar la información. Identificar las señales tempranas de alerta permite transformar la tensión en acompañamiento, adaptando las estrategias a las necesidades reales de cada etapa.
“Es importante entender que no existe una única señal ni una edad determinada para realizar una consulta. Los indicadores pueden ser variados y dependen de la etapa del desarrollo y de las características de cada persona. Por eso, considero primordial prestar atención desde las primeras etapas del desarrollo a las señales que los niños van manifestando, realizar los controles correspondientes y escuchar tanto a la familia como a los docentes. La detección y la intervención temprana son fundamentales, porque nos permiten actuar a tiempo, brindar los apoyos adecuados y prevenir que una dificultad se profundice o repercuta en otros aspectos del desarrollo“, señaló.
En este marco mencionó “algunos indicadores pueden ser dificultades persistentes en la atención, memoria, comprensión, lectura, escritura, razonamiento, organización o resolución de actividades. También pueden aparecer frustración frecuente frente a las tareas, cambios en el rendimiento, dificultades para sostener los aprendizajes o una diferencia entre lo que la persona puede hacer y lo que logra demostrar. Estas dificultades pueden presentarse en cualquier etapa de la vida, por eso la consulta psicopedagógica no está limitada a la infancia. Lo importante es poder identificar la necesidad y brindar un acompañamiento adecuado en el momento oportuno”.
En este sentido aseguró “muchas veces una persona llega pensando que no puede, que es mala para aprender o que nunca le va a salir, cuando en realidad necesitaba que alguien pudiera comprender qué estaba pasando y encontrar otra manera de acompañarla. Un diagnóstico no debería convertirse en una etiqueta, sino en una herramienta para comprender. Cuando podemos identificar qué necesita una persona y adaptar las estrategias a sus características, también le damos la posibilidad de experimentar el logro. Y eso tiene un impacto enorme en la autoestima. Ver que algo que antes parecía imposible empieza a salir, recuperar la confianza y poder decir yo también puedo, es una parte muy importante del proceso psicopedagógico”.
Trabajo en equipo y comunidad
La intervención psicopedagógica cobra su verdadero sentido cuando se construye de manera colectiva. Ningún proceso de aprendizaje ocurre de forma aislada; por ello, la articulación entre profesionales, familias, instituciones y organizaciones territoriales es fundamental para tejer redes de apoyo sólidas.
“Creo que ningún profesional puede trabajar completamente solo, porque la persona que acompañamos forma parte de distintos espacios y cada uno de esos espacios aporta una mirada diferente. El trabajo interdisciplinario no significa simplemente que varios profesionales trabajen con la misma persona, sino que podamos comunicarnos, compartir información, acordar objetivos y trabajar en una misma dirección. Cuando eso sucede, el acompañamiento es mucho más completo y significativo”, comentó.
A su vez, hizo referencia al papel juega la psicopedagogía en la inclusión escolar y social en la actualidad. “La psicopedagogía tiene un papel muy importante en la inclusión, porque incluir no significa solamente que un niño esté dentro de un aula o comparta un espacio con sus compañeros. La verdadera inclusión implica que pueda participar, aprender, expresarse, vincularse y sentirse parte de ese espacio, contando con los apoyos que necesite”.
En este contexto manifestó “desde nuestro rol podemos identificar cuáles son las barreras que están interfiriendo en su aprendizaje y participación y pensar estrategias que le permitan acceder a los contenidos y participar activamente de las propuestas escolares. En este proceso es fundamental el trabajo conjunto con la docente integradora, la docente de grado, la familia y los demás profesionales que intervienen. La comunicación entre todos es clave para compartir información, acordar estrategias y sostener criterios comunes. Cuando trabajamos de manera articulada y no cada uno por separado, podemos obtener mejores resultados y ofrecerle al niño un acompañamiento mucho más coherente”.
En este sentido explicó “tenemos que entender que no todos necesitan lo mismo para alcanzar un objetivo. A veces una adaptación en la forma de presentar una consigna, más tiempo, apoyos visuales, una reducción de la cantidad de ejercicios o diferentes maneras de demostrar lo aprendido pueden hacer una gran diferencia. Por eso creo que nuestro desafío no es solamente que el niño esté incluido, sino que realmente pueda ser parte de la experiencia escolar: que pueda participar de una clase, compartir con sus compañeros, desarrollar sus capacidades, sentirse valorado y avanzar en sus aprendizajes. La inclusión tiene que ser real y cotidiana, no solamente la presencia física del niño dentro del aula”.

Desafíos actuales y mirada al futuro
El escenario actual plantea desafíos inéditos para la psicopedagogía, marcados por la hiperconectividad, el impacto de las inteligencias artificiales en el acceso al conocimiento y la necesidad de responder a la diversidad cognitiva en entornos acelerados.
“Creo que uno de los grandes desafíos actuales es encontrar un equilibrio. Las pantallas forman parte de nuestra vida y también pueden ser herramientas muy valiosas para aprender, comunicarnos y acceder a información, pero tenemos que prestar atención a cómo las utilizamos y al lugar que ocupan en la vida cotidiana”, argumentó.
En tal sentido señaló “Hoy nos encontramos muchas veces con dificultades para sostener la atención, tolerar la espera, aburrirse, organizarse, frustrarse o mantener el esfuerzo frente a una tarea que no genera una recompensa inmediata. Es importante recuperar espacios de juego, conversación, lectura, movimiento y experiencias compartidas. No se trata de demonizar la tecnología, sino de enseñar a utilizarla de una manera saludable y consciente, buscando un equilibrio que permita que las pantallas no desplacen otras experiencias fundamentales para el desarrollo”.
Para cerrar, Eliana mencionó: “Lo que más me apasiona de mi profesión es poder acompañar procesos y ser testigo de esos pequeños grandes avances que quizás para otros pueden pasar desapercibidos, pero que para la persona que los logra significan muchísimo. Me emociona especialmente cuando alguien que llegó diciendo no puedo empieza de a poco a confiar en sí mismo, a animarse, a encontrar una estrategia que le funciona y finalmente puede decir ‘lo pude hacer'”.









