La comunidad de Casa Cuna se encuentra atravesando un momento de gran dolor tras el fallecimiento de Dora Cristina Figueroa, conocida como “Tati”, una referente solidaria que dedicó años de su vida a acompañar y fortalecer la institución.
Una despedida cargada de emoción
Desde la organización manifestaron su tristeza a través de un mensaje sentido:
“Hoy es un día muy triste para todas nosotras que formamos Casa Cuna. Más allá de ser una institución, somos una familia”.
La noticia generó un fuerte impacto entre quienes compartieron con ella su compromiso social y vocación de servicio.
Una figura clave en Casa Cuna
Tati Figueroa fue reconocida por su entrega desinteresada, calidez y espíritu colaborativo, convirtiéndose en una presencia indispensable dentro de la institución.
“Se nos fue una gran amiga. Siempre con la mejor energía, con ideas nuevas y con una sonrisa”, destacaron, resaltando su rol activo en cada actividad y reunión.
Su trabajo constante contribuyó al crecimiento y fortalecimiento de Casa Cuna, dejando una marca profunda en la comunidad.
Dolor por su partida y reconocimiento a su lucha
Desde la institución también recordaron la difícil enfermedad que enfrentó:
“Le tocó atravesar una batalla muy dura, y ahora le toca descansar”.
Su fallecimiento no solo genera tristeza, sino también un profundo reconocimiento a su fortaleza y dedicación.
Un legado de compromiso y amor
En medio del dolor, quienes la conocieron coincidieron en que su ejemplo seguirá vigente:
“Nos toca seguir adelante como a ella le gustaba, con fuerza y siempre hacia adelante”.
La partida de Dora “Tati” Figueroa deja un vacío irreparable, pero también un legado de solidaridad, empatía y trabajo comunitario que continuará inspirando a toda la familia de Casa Cuna.









