Una ola de inseguridad golpeó con dureza a un vecino del departamento de Santa Lucía. En apenas siete días, José Álvarez sufrió tres robos consecutivos en su propiedad ubicada sobre la calle Aconcagua. Los golpes sucesivos no solo lo dejaron con pérdidas valuadas en unos 5 millones de pesos, sino también con una profunda sensación de impotencia ante la vulnerabilidad de su hogar.
Los ataques se produjeron durante la madrugada, cerca de las 03:00 horas, bajo un modus operandi audaz y destructivo. En el primer ingreso, los ladrones cortaron el alambre y el cerco perimetral para saquear herramientas de gran valor.
Ante esta situación, el propietario decidió invertir en seguridad: colocó rejas y un cerco perimetral electrificado. Sin embargo, los delincuentes no se detuvieron:
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Segundo robo: Rompieron las rejas recientemente instaladas para sustraer las herramientas de mano que habían quedado.
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Tercer robo (madrugada del domingo): Se llevaron una carretilla, una hormigonera, una heladera y otros elementos indispensables, completando un botín estimado en 5 millones de pesos.
Cámaras destruidas y reclamos por el accionar policial
Uno de los mayores obstáculos para la investigación ha sido la destrucción y el robo de las propias cámaras de seguridad del domicilio, lo que eliminó los registros directos del interior. No obstante, una cámara de un barrio privado lindante logró captar a los sospechosos: jóvenes con gorras y rostros cubiertos que dificultan su reconocimiento.
El damnificado también cuestionó la respuesta inicial de las autoridades policiales. Según relató, tras los primeros robos no se realizaron pericias de Criminalística, perdiendo indicios clave como posibles huellas dactilares que habían quedado marcadas en un espejo del baño. Recién tras el tercer ilícito, personal de Criminalística acudió al lugar y se estableció contacto directo con el fiscal de turno para encauzar la investigación.
La desesperada búsqueda en plataformas de compraventa
Mientras espera avances concretos en la causa judicial, Álvarez intenta por sus propios medios recuperar parte de lo sustraído. Ante el temor de que los objetos de valor y las costosas herramientas hayan sido revendidos a pocas horas de los robos, el vecino monitorea activamente páginas de compraventa en redes sociales con la esperanza de hallar pistas de sus pertenencias.
