Día del Trabajador: Carolina González, la docente que viaja más de 100 km para enseñar en San Juan

Con mucha vocación y amor desde hace algunos años dicta clases en la Escuela secundaria Domingo French, ubicada en el distrito de Las Lagunas, en el departamento Sarmiento.

Carolina González y sus alumnos de 6° de este año

Cada 1 de mayo, el mundo recuerda el origen del Día Internacional del Trabajador, una fecha atravesada por la lucha y el compromiso. Pero lejos de quedar en la historia, ese espíritu sigue vivo en realidades cotidianas, como la de una docente que, a más de 100 kilómetros de San Juan, convierte el trabajo en vocación y ejemplo. Desde una escuela rural, su tarea refleja en el presente los valores que nacieron en Chicago tras las protestas obreras de 1886 y la emblemática Revuelta de Haymarket, conectando la historia con la vida diaria de quienes educan y construyen futuro en contextos desafiantes.

El Sol de San Juan dialogó con Carolina González sobre el desafío de trabajar lejos de la capital sanjuanina. La docente dicta clases en la Escuela secundaria Domingo French ubicada en el distrito de Las Lagunas, en el departamento Sarmiento, a más de 100km de la ciudad de San Juan. La docencia no era algo que estaba en mis planes cuando empecé a estudiar en la Universidad Nacional de San Juan. En los últimos años de la carrera de licenciatura en Comunicación Social estuve como ayudante de cátedra y ahí empecé a conocer un poco el mundo de la docencia”.
En este marco destacó “quienes fueron mis formadores me inculcaron esa pasión por la docencia, pero también vengo de una familia de docentes. Entonces siempre digo que las coordenadas indicaban que iba a estar en la docencia en algún momento”.
A su vez destacó llegué a una escuela rural sin buscarlo, no lo había pensado. El destino me llevó a esa primera escuela, que es como mi segunda casa. Comencé hace unos años en la docencia en la Escuela secundaria Domingo French y me recibieron de forma muy cálida. Somos una familia porque compartimos mucho los docentes entre sí y con los estudiantes”. 

En este contexto describió “trabajar en una zona rural es sentirse parte de la comunidad no sólo educativa, sino de la comunidad barrial. Los estudiantes que asisten a la escuela viven en el barrio que rodea a la institución. Los docentes somos parte de esa comunidad porque de alguna manera nos incluyen a su territorio, a su lugar de pertenencia”.

La travesía de ir a la escuela

A más de 100 kilómetros de San Juan, en la localidad de Las Lagunas, cada jornada escolar comienza mucho antes de que suene el timbre. Para una docente, el camino hacia el aula implica una verdadera travesía entre rutas de tierra, largas distancias y condiciones adversas, reflejando el compromiso silencioso de quienes sostienen la educación en zonas rurales.

Su historia pone en valor el esfuerzo cotidiano que hay detrás de enseñar en contextos alejados y visibiliza una realidad que muchas veces permanece fuera del radar urbano. Cada día es una nueva aventura, además de trabajar en una escuela rural tengo otras escuelas ubicadas en el gran San Juan entonces tengo que controlar los horarios porque si se me pasa el colectivo ya se complica el día”, contó Carolina.

En este marco relató “un día salgo a las 6.30 de mi casa para ir a la primera escuela, a las 8h arrancó con clases y finalizó 11.35. Salgo, tomó otro colectivo hasta Media Agua y ahí espero hasta las 13.45 que sale el colectivo hacia Las Lagunas y llego 14.30 h. Estando en la escuela tengo que esperar un poco más de una hora para ingresar al aula. Luego salimos 18.05 y viajo con algún docente hasta Media Agua para tomar el colectivo que me lleva hasta mi zona de residencia, estoy llegando a las 19.30 horas”.

Con respecto a las dificultades que enfrenta para llegar a la escuela subrayó “es todo un desafío porque trabajar en una zona rural implica dedicar más tiempo por las distancias. En mi caso que debo utilizar el servicio de transporte público es más complejo aún porque la frecuencia colectivos hacia zonas alejadas y rurales es mayor a 1 hora”.

Además, agregó “tengo que tomar dos colectivos para llegar a una escuela. No hay frecuencia en el transporte público hacia las escuelas rurales. Entonces eso provoca que como docentes tengamos que destinar aún más tiempo para llegar a la escuela”.

Pasión y enseñanza

A pesar de las distancias, los caminos difíciles y las condiciones que muchas veces ponen a prueba su rutina, Carolina elige seguir adelante, por pasión a su trabajo.

Cada día renueva su compromiso con la educación y vuelve a emprender el viaje hacia la escuela de Las Lagunas, convencida de que su presencia marca una diferencia real en la vida de sus alumnos. “La docencia es hermosa. Hay días que son muy intensos porque tengo mucha carga horaria, pero al entrar al aula y estar con los estudiantes el cansancio pasa a un segundo plano”.

Su decisión de continuar enseñando, aun en un contexto adverso, refleja una vocación firme y una apuesta constante por la igualdad de oportunidades en los rincones más alejados de San Juan. “Siempre trato de impulsar a los estudiantes a que vean que existe un mundo con muchos desafíos, y que desde la secundaria les brindaron las herramientas básicas para cuando egresan de la escuela”.

En esta línea enfatizósiempre les digo a mis estudiantes que proyecten sus sueños y que, aunque el camino sea difícil, no es imposible. Acompaño a los chicos a la oferta educativa de la UNSJ, por ejemplo. Luego les ayudo a realizar la preinscripción para realizar el cursillo. Esa es una actividad también a la que me comprometo como docente y trato de orientar y ayudar a mis estudiantes en lo que puedo. Al ser profe de 6to empiezo el año con ellos, de alguna manera, despidiendo el año porque los chicos están con la elección de la remera y campera de egresados, organizando actividades para fechas que son parte de la finalización de la secundaria”.

A su vez afirmó “cuando me encuentro con esos exalumnos en un colectivo me llena de orgullo ver que iniciaron su camino. Me impulsa a continuar en una escuela rural aislada porque cada día es un nuevo aprendizaje personal y profesionalmente”.

Carolina señaló “me encanta mi profesión, la UNSJ me dio todo para ser la profesional que soy. Y sigo en formación, este año inicié el Profesorado en Educación Secundaria y Comunicación porque considero que el docente debe enriquecer su formación para aportar nuevas herramientas a sus alumnos.

La trabajadora de la educación finalizó “si tuviera que resumir mi trabajo en una frase te diría que ‘la docencia es gratitud, admiración y respeto'”.

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