De clases personalizadas a su propio gimnasio: la historia de dos hermanos de Sarmiento

Mauro y Abel Vera son hermanos y decidieron tener su propio centro para brindarle servicios de musculación, pilates y natación a la comunidad de Sarmiento.

Abel y Andrés Vera son dos hermanos sanjuaninos que viven en el departamento Sarmiento. Ambos son profes de Educación Física y vieron que su departamento tenía una carencia muy grande: no había un espacio para entrenar de manera adecuada. Juntos decidieron crear ‘Versus’, un espacio que combina musculación, pilates y natación.

El Sol de San Juan dialogó con los hermanos sobre cómo surge la idea de crear este Centro de Acondicionamiento Físico. “La idea nació al ver una necesidad muy clara en nuestro departamento. Nosotros viajábamos a la capital para entrenar y veíamos todo lo que había allá. Siempre nos quedaba esa sensación de ¿por qué acá no podemos tener algo así?, comentaron.

En esta línea agregaron “ahí empezó todo. No como un negocio en sí, sino como una idea de poder brindarle a nuestra comunidad un espacio mejor, más completo y accesible”.

Los profes de Educación Física comenzaron trabajando en escuelas, pero tomaron la decisión de alejarse de ese camino. “Fue una decisión importante, porque implicaba dejar algo seguro. Pero sabíamos que para que el proyecto crezca, había que dedicarle el tiempo y la energía necesarios. Apostamos a esto con mucha convicción”, manifestaron.

Los hermanos siempre tuvieron espíritu emprendedor desde que empezamos a trabajar como profesores, sentíamos que queríamos crecer, hacer algo propio y construir algo que quede en el tiempo“.

A su vez destacaron nosotros no vemos esto solo como un negocio, sino como un servicio para nuestra comunidad. Nos hubiera encantado tener algo así cuando éramos chicos, poder acceder a un espacio cuidado, aprender, disfrutar y crecer sin tener que irnos lejos”.

Primeros pasos en Media Agua

Abel y Andrés comenzaron a dar sus primeros pasos en el mundo laboral como profesores de Educación Física, apostando a un proyecto propio basado en clases personalizadas.

Con entusiasmo y vocación, iniciaron esta propuesta orientada a mejorar la salud, el rendimiento y la calidad de vida de sus alumnos, marcando así el inicio de un camino profesional con fuerte compromiso en el ámbito del entrenamiento físico.

Fueron años de mucho sacrificio. Íbamos casa por casa en el vehículo de nuestro papá, con frío, calor, en los horarios que se podía. Teníamos muy pocos elementos, pero muchas ganas”, recordaron.

En esta línea destacaron “más que dar clases, era empezar de cero, hacernos conocidos y ganarnos la confianza de cada persona”.

Pero este camino no era fácil, juntos enfrentaron numerosas dificultades “principalmente la falta de infraestructura y recursos. Todo fue a pulmón”.

En este marco afirmaron “fue un desafío generar el hábito del entrenamiento, porque en ese momento no era algo tan común en la zona. Con el tiempo, la gente fue entendiendo la importancia y acompañando”.

De las clases personalizadas a su propio espacio

Con el crecimiento sostenido de alumnos y la buena respuesta de la comunidad, el proyecto fue evolucionando más allá de las clases personalizadas.

Lo que comenzó como entrenamientos personalizados se transformó en un desafío mayor: crear su propio espacio. Así, con esfuerzo y planificación, dieron el salto hacia un lugar propio de entrenamiento, donde pudieron ampliar la propuesta, sumar equipamiento y ofrecer un servicio más completo, consolidando su emprendimiento.

“Llegó un punto en el que sentimos que necesitábamos un espacio propio para poder trabajar mejor y brindar algo de mayor calidad”, señalaron.

En su propio espacio decidieron incorporar natación, un espacio con poca oferta en Sarmiento. “La natación siempre fue algo que nos gustó, pero en nuestra zona no había muchas opciones. Estábamos a más de 60 kilómetros de una pileta en condiciones, lo que hacía muy difícil el acceso”.

Además, agregaron “empezamos a ver que muchas personas llegaban con dolores, lesiones o diferentes patologías. Necesitaban hacer actividades sin impacto como natación o pilates, pero no tenían dónde hacerlo”.

También observaron que muchos estudiantes de Educación Física tenían dificultades con natación por no tener dónde practicar. Ahí entendimos que no era solo una idea nuestra, sino una necesidad real del departamento. Decidimos avanzar con ese proyecto, sabiendo que era un gran desafío”.

En este marco señalaron “hoy la pileta está en funcionamiento, ver cómo la gente se suma, mejora y lo aprovecha, es lo que más nos motiva”.

Inversión y esfuerzo

Detrás de este crecimiento hay una historia de inversión, esfuerzo y apoyo familiar. Cada paso que dieron implicó apostar recursos, dedicar largas horas de trabajo y sostener el proyecto incluso en los momentos más desafiantes. “Fue un proyecto que requirió muchísimo esfuerzo, dedicación y constancia. Fueron años de trabajo, de no bajar los brazos y de apostar a una idea en la que creíamos mucho”, manifestaron.

En ese camino, el acompañamiento de la familia fue clave, no solo desde lo económico, sino también desde lo emocional, brindando respaldo y confianza para seguir adelante y convertir un sueño en una realidad. “El apoyo de nuestra familia fue fundamental. Nuestros papás siempre estuvieron al 100% con nosotros, acompañando en cada paso”, expresaron.

Además, declararon “esto no es solo un proyecto nuestro, es un esfuerzo de familia. Sin ese apoyo, hubiera sido muy difícil lograrlo”.

Los hermanos Vera están muy orgullosos del acompañamiento que recibieron de la comunidad desde que empezaron con todo el proyecto. “Nos acompañaron desde el inicio, confiando en nuestro trabajo y ayudando a que esto crezca. La gente se ha ido sumando, recomendando y valorando el espacio. Hoy sentimos que el gimnasio y la pileta ya forman parte de la comunidad.”.

‘Versus’ tiene un público muy variado: niños, jóvenes y adultos. “Son personas que buscan mejorar su salud, rehabilitarse o simplemente sentirse mejor. Tratamos de que sea un espacio inclusivo, donde todos puedan encontrar su lugar“, destacaron.

Los dueños del espacio finalizaron “poder ofrecer este espacio en nuestro departamento es lo que más nos llena. Sentimos que, si a la comunidad le va bien, a nosotros también. Crecemos juntos”.

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