La Municipalidad de Barranqueras, en la provincia de Chaco, quedó en el centro de la controversia tras oficializar una normativa interna que modifica profundamente las costumbres diarias de sus empleados. A través de un memorándum institucional, el Ejecutivo local prohibió el consumo de mate, la ingesta de alimentos y la venta ambulante o comercialización de productos particulares dentro de las dependencias estatales.
Los argumentos de la comuna: orden y profesionalismo
La disposición está dirigida especialmente a las áreas que brindan atención presencial a los vecinos. Desde el gobierno municipal explicaron que la medida busca elevar los estándares de servicio, evitar interrupciones en la dinámica de trabajo y proyectar una imagen de mayor formalidad institucional.
Según la postura oficial, el objetivo central es erradicar prácticas informales durante la jornada laboral para garantizar que el personal desempeñe sus tareas con total concentración.
Las prohibiciones clave fijadas en el memorándum
El documento difundido establece un marco regulatorio que abarca diversos aspectos de la rutina en las oficinas públicas:
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Consumo de bebidas y alimentos: Se prohíben las rondas de mate y el consumo de comidas en las mesas de atención al público.
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Comercio informal interno: Queda estrictamente vedada la venta de productos, catálogos o emprendimientos personales dentro de los edificios municipales.
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Uso de tecnología: La medida abrió el debate sobre la necesidad de regular también el uso personal de teléfonos móviles, redes sociales y mensajería durante el horario de atención.
Polémica por la falta de sanciones claras y las condiciones laborales
La medida encendió de inmediato la discusión entre trabajadores y gremios sobre el límite de los reglamentos internos en la administración pública. Uno de los puntos más criticados del memorándum es la ambigüedad en su aplicación: el texto formaliza las prohibiciones, pero no especifica qué tipo de apercibimientos, suspensiones o medidas disciplinarias se aplicarán a quienes no cumplan con la norma.
El caso de Barranqueras reabre un debate extendido en la función pública sobre el equilibrio entre la exigencia de profesionalismo hacia el ciudadano y la conservación de hábitos arraigados en la cultura laboral del país.
