Llega un nuevo 7 de agosto y las parroquias y santuarios de todo el país abren sus puertas para recibir a una multitud de devotos. Se trata de una de las manifestaciones de fe popular más masivas de la Argentina, donde miles de familias acuden para pedir o agradecer por dos pilares fundamentales del hogar: el pan e la inclusión laboral.
¿Por qué se celebra el 7 de agosto?
La elección de la fecha responde a la conmemoración litúrgica de su fallecimiento. Cayetano de Thiene murió el 7 de agosto de 1547 en Nápoles, Italia, a los 66 años.
Nacido en una familia noble en 1480, Cayetano estudió Derecho en la Universidad de Padua, pero decidió renunciar a sus privilegios económicos y estatus social para ordenarse sacerdote. Fundó la Orden de los Clérigos Regulares Teatinos con el firme objetivo de restaurar la austeridad en la Iglesia y dedicar su vida al auxilio de los desposeídos, enfermos y desamparados.
Su figura quedó asociada para siempre a la providencia divina y a la dignificación del trabajo humano. Fue canonizado por el Papa Clemente X en 1671.
Las tradiciones del día: espigas, filas de fe y promesas
Durante la jornada de San Cayetano, las iglesias dedicadas a su figura se convierten en el epicentro de diversos rituales de fe:
Las espigas de trigo: Es el símbolo por excelencia de esta festividad. Representan la abundancia, el alimento e el fruto del esfuerzo diario. Los fieles suelen bendecir ramilletes de espigas junto a la imagen del santo o estampitas.
Tocar la imagen e encender una vela: Acercarse al altar para tocar la figura del santo, dejar una vela amarilla o blanca y elevar una plegaria en silencio es el gesto central de los peregrinos.
Compartir e donar alimentos: En consonancia con las enseñanzas de Cayetano, muchos templos organizan colectas de alimentos no perecederos para comedores e instituciones benéficas.
¿Qué se suele hacer en el hogar?
Para quienes no pueden movilizarse hasta un santuario, existen costumbres tradicionales que se realizan en las casas:
Armar un pequeño altar: Colocar una estampa o imagen de San Cayetano junto a un puñado de espigas de trigo e un trozo de pan fresco.
Bendecir el pan de la mesa: Durante el almuerzo o la cena, la familia se reúne para dar gracias por los alimentos diarios y pedir que nunca falten en ningún hogar.
Colocar una espiga detrás de la puerta: Es una creencia popular extendida ubicar una espiga bendecida en la entrada de la casa como símbolo de protección para que no falte la providencia durante el año.
Oración a San Cayetano para pedir pan y trabajo
“¡Oh glorioso San Cayetano! Padre de la Providencia, no permitas que en mi casa me falte la subsistencia. Concede a mi cuerpo la salud y la fuerza, y a mi alma la gracia de vivir siempre en tu santo amor.
San Cayetano, intercede ante el Señor para que me conceda un trabajo digno, que no falte el pan en nuestra mesa y que podamos vivir en paz e justicia. Amén.”








