El recrudecimiento del fenómeno meteorológico conocido como Super El Niño proyecta consecuencias devastadoras para la salud pública internacional. Según el informe más reciente elaborado por el centro de investigación Climate Impact Lab, las temperaturas extremas causarán cerca de 857.000 fallecimientos adicionales a nivel mundial en el periodo comprendido entre junio de 2026 y marzo de 2027.
El Sur Global ante el mayor riesgo sanitario
El informe epidemiológico y climático destaca que las consecuencias mortales del calor extremo no se distribuirán de manera uniforme, afectando principalmente a las naciones en desarrollo.
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Países con mayor impacto proyectado: Nigeria, India y Brasil concentrarán más del 33 % de los decesos adicionales previstos para los próximos seis meses. Solo en Nigeria se estiman alrededor de 56.000 muertes, seguida de India con 55.200, Indonesia con 29.300, Brasil con 19.500 y Sudán con 14.700.
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Carga acumulada: Desde el inicio del evento en junio, India ya registra un exceso estimado de más de 100.000 fallecimientos, mientras que China contabiliza 85.400.
El incremento sustancial de estas estimaciones responde a que agosto y septiembre de 2026 registraron temperaturas récord a nivel global, superando los pronósticos iniciales.
La situación en Argentina
En contraste con el panorama global, la plataforma El Niño Heat Mortality Tracker proyecta una dinámica diferente para la Argentina. Aunque el modelo atribuye 150 muertes adicionales asociadas al calor transcurrido desde el inicio del fenómeno, prevé 480 decesos menos durante la temporada estival que se aproxima. En consecuencia, el saldo neto proyectado para el país arroja un resultado de 340 muertes menos que el promedio histórico de referencia, sin que esto descarte la ocurrencia de olas de calor puntuales ni reduzca la necesidad de tomar precauciones sanitarias.
Prevención y metodología de cálculo
Los especialistas de la Universidad de Chicago y de la Universidad de California en Berkeley resaltaron que el objetivo del rastreador es ofrecer datos anticipados a los gobiernos para implementar medidas de mitigación antes de que se produzcan las pérdidas humanas.
Entre las herramientas operativas recomendadas destacan:
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Puesta en marcha de sistemas de alerta temprana.
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Habilitación de centros de refrigeración comunitarios y distribución de agua potable.
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Refuerzo de los servicios de salud y esquemas de protección para trabajadores al aire libre.
La metodología empleada no realiza un conteo individual de fallecimientos, sino que cruza datos estadísticos de mortalidad con temperaturas observadas (mediante el sistema global ERA5) y previsiones meteorológicas estacionales (SEAS5), contemplando la capacidad de adaptación, la infraestructura y el nivel socioeconómico de más de 3.700 regiones en todo el mundo.
