El penúltimo mes del año comenzó con un nuevo cuadro tarifario para los servicios públicos de energía en todo el país. Las facturas de luz registrarán una suba del 3,57%, mientras que las de gas natural experimentarán un incremento generalizado del 2,17%.
En el caso del servicio eléctrico, el ajuste impactará de forma directa en los usuarios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires (AMBA), dado que en el resto de las jurisdicciones la regulación de las tarifas finales depende de los organismos provinciales. De acuerdo con los relevamientos de la Secretaría de Energía, la variación representará un impacto estimado de $1.150 promedio para el 75% de los hogares de esa región, aunque en ciertos segmentos el diferencial rondará los $1.700.
Las causas del ajuste y los esquemas de bonificación
El mecanismo de actualización mensual de la luz se determina mediante una fórmula polinómica que pondera el Índice de Precios al Mayor (IPIM) y el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Desde la cartera energética explicaron que el alza responde principalmente al incremento en los costos mayoristas derivado del contexto geopolítico internacional en Medio Oriente.
A la par de las actualizaciones, el Gobierno dispuso mantener ciertos alivios tarifarios para contener el impacto en los sectores vulnerables:
Consumo base en electricidad: Se prorrogó el tope de consumo bonificable en 200 kWh mensuales —en lugar de los 150 kWh previstos originalmente en el cronograma—, conservando el beneficio aplicado durante septiembre y octubre.
Subsidios Eléctricos Focalizados (SEF): Quienes reúnan las condiciones requeridas accederán a una bonificación total del 75% sobre el consumo de energía (compuesta por un 50% general y un 25% extraordinario).
Gas natural: Se extendió el descuento del 50% general junto con un 24,25% de carácter extraordinario, alcanzando un beneficio final del 74,25% para los usuarios categorizados.









