Un profesional que trabajó en el destacamento Barreal de Gendarmería denunció a dos superiores por abuso sexual, violencia física y maltrato institucional ocurrido entre 2014 y 2016. Se trata del odontólogo René Bordón, quien hoy vive en Buenos Aires y relata que “lo que viví no fue maltrato, fue tortura”. Asegura que fue golpeado, sometido a tocamientos y humillado, y que sus intentos de denunciar fueron frenados dentro de la propia estructura administrativa.
Tras ser trasladado a Buenos Aires en 2016, mantuvo una entrevista con el área de Violencia Institucional, donde —según afirma— intentaron desacreditarlo adjudicándole adicciones y problemas psiquiátricos. Fue pasado a situación pasiva con un diagnóstico que luego logró revertir, demostrando que padecía estrés postraumático derivado del hostigamiento.
A pesar de una orden de reincorporación con licencia paga, una Junta Médica lo declaró “inútil para todo servicio” en 2017, lo que agravó su situación personal y económica. Bordón denuncia manipulación de informes, maniobras para frenar la causa y presiones sobre su entorno. Asegura haber atravesado estrés postraumático, anorexia y pensamientos suicidas.
La denuncia fue presentada en la Justicia Federal y este año el juez Federico Millán Ursino lo aceptó como querellante. Ordenó investigar delitos como abuso sexual con acceso carnal, coacción agravada y abuso de autoridad, además de dictar medidas de protección y solicitar documentación interna y médica. La causa sigue en etapa de investigación.










