El delito de secuestro virtual sigue dejando víctimas en la provincia. En esta oportunidad, una mujer de apellido Alvo, residente en la zona de Desamparados, sufrió una millonaria estafa luego de ser manipulada psicológicamente durante varias horas por delincuentes que fingieron tener secuestrados a sus seres queridos.
El inicio de la pesadilla: una llamada a medianoche
El calvario comenzó pasadas las 00:00 del sábado, cuando la víctima se encontraba sola en su domicilio ubicado sobre la avenida Libertador, en las inmediaciones de Matías Zavalla. Un llamado a su teléfono fijo activó el engaño: del otro lado de la línea, un interlocutor aseguró tener retenidos a sus familiares directos.
El relato delictivo cobró credibilidad inmediata debido a que la mujer desconocía el paradero exacto de su exmarido (quien reside en Rivadavia junto al hijo de ambos, de 22 años). Además, la tensión escaló cuando los estafadores reprodujeron gritos desesperados y falsas súplicas de auxilio, logrando convencer a la jubilada de que una de esas voces pertenecía indudablemente a su hijo.
El modus operandi: aislamiento y doble entrega de botín
Bajo amenazas constantes de agredir físicamente a los supuestos rehenes si no cumplía cada orden, los extorsionadores mantuvieron a la mujer incomunicada y en línea.
Primer paso: Le ordenaron abandonar su vivienda, dejar el teléfono celular en la vereda y reingresar al domicilio bajo la falsa premisa de que estaba siendo vigilada.
Primera entrega: Le exigieron reunir objetos de valor. La víctima preparó una bolsa con dos relojes, tres cadenas y varios anillos de oro, la cual dejó en el exterior de su propiedad. Minutos después, un motociclista a bordo de un rodado de 150 cc pasó a retirarla con rumbo oeste por avenida Libertador.
Segunda entrega: Lejos de terminar, la extorsión continuó con una segunda exigencia. Alvo debió trasladarse en su automóvil Volkswagen Gol hasta la intersección de Urquiza y el lateral de la avenida Circunvalación (en Villa del Carril), donde depositó otro reloj de oro y 300 dólares debajo de un puente antes de regresar a su hogar.
Cómo se descubrió el engaño y la investigación policial
Cerca de las 03:00 de la madrugada, la mujer logró romper el cerco de la manipulación y constatar la verdad. Primero corroboró que su exmarido se encontraba durmiendo plácidamente en su casa; posteriormente, logró ubicar a su hijo sano y salvo en el centro de San Juan, donde paseaba junto a un amigo.
Tras confirmar que todo se trataba de una farsa, radicó la denuncia formal. Actualmente, el caso quedó bajo la órbita de la Comisaría 4ª de Desamparados y del fiscal de turno perteneciente a la UFI Delitos Especiales, quienes analizan pistas para dar con los autores de la maniobra delictiva.










