Chimbas: caen cinco sospechosos por feroces ataques entre bandas en la Villa Juan XXIII

Un operativo conjunto de la Policía de San Juan logró detener a los integrantes de una facción acusada de balaceras y atentados con bombas molotov.

Una histórica y sangrienta disputa familiar en el departamento Chimbas sumó este jueves un nuevo capítulo judicial. En el marco de una investigación por violentos enfrentamientos entre las familias Maurín y Vargas, las fuerzas de seguridad detuvieron a cinco personas sospechadas de participar en múltiples ataques armados ocurridos en la Villa Juan XXIII.

Los procedimientos fueron ejecutados por la División UFI Genérica, dirigidos por el subcomisario Miguel Gómez y bajo las órdenes del fiscal Ignacio Achem, con el apoyo de unidades especiales como el GERAS, el GAM y la Guardia de Infantería.

Balaceras y bombas molotov: una semana de terror en Chimbas

La causa judicial reconstruye una serie de agresiones ocurridas entre el 2 y el 6 de agosto. Durante esos días, la vivienda de la familia Vargas fue blanco de reiterados disparos de arma de fuego durante las tardes y noches.

Además del fuego cruzado, los investigadores constataron que los agresores intentaron incendiar el inmueble arrojando bombas de fabricación casera tipo molotov, poniendo en riesgo a todo el vecindario.

Los detenidos y los allanamientos en distintos puntos de San Juan

Como resultado de los allanamientos simultáneos, los efectivos lograron la aprehensión de cinco implicados:

Todos los aprehendidos fueron trasladados a la sede de la Subcomisaría Santa Lucía Este y quedaron a la espera de la audiencia de formalización de cargos. Si bien en los operativos del jueves no se encontraron armas de fuego, la policía realizó inspecciones en otros domicilios de Chimbas y Rivadavia para avanzar con la causa.

Lazos con el Penal Provincial y secuestro de armamento

Esta serie de arrestos se suma a los operativos previos del 4 y 5 de agosto, donde ya habían sido detenidas tres personas y se secuestró un importante arsenal: dos pistolas calibre 9 milímetros marca Bersa y un revólver calibre 38. Las pericias balísticas intentan determinar si estas armas fueron las utilizadas en las balaceras contra la vivienda de los Vargas.

Por último, la investigación penal salpicó al Servicio Penitenciario Provincial. Dos internos alojados en el penal, Braian Marín Vargas y Agustín Maurín Vargas, fueron notificados oficialmente en sus celdas tras ser vinculados directamente con la planificación o ejecución de estos violentos ataques.

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