El Gobierno nacional resolvió postergar el aumento de los impuestos a los combustibles, una medida que busca evitar nuevas subas en la nafta y el gasoil durante abril. La actualización fue trasladada a principios de mayo, en medio de la presión inflacionaria y el impacto del precio internacional del petróleo.
La decisión alcanza al Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), dos componentes clave en la formación del precio final en surtidor.
Ambos tributos debían actualizarse en abril, pero el Ejecutivo optó por diferir el incremento para contener el costo del combustible en el corto plazo.
Buscan frenar el impacto en los precios
El objetivo principal es evitar que el aumento impositivo se traslade directamente al consumidor, en un contexto donde los combustibles ya registraron fuertes incrementos en los últimos meses.
El precio de la nafta y el gasoil tiene un efecto directo en la economía, ya que impacta en transporte, logística y precios de productos básicos, por lo que cualquier suba repercute en la inflación general.
Un contexto económico complejo
La medida se da en un escenario marcado por la suba del petróleo a nivel internacional y la necesidad del Gobierno de moderar los aumentos internos.
En este marco, la postergación del ajuste impositivo se suma a otras decisiones orientadas a amortiguar el impacto en el bolsillo de los consumidores.
Qué puede pasar en mayo
Con el nuevo esquema, el incremento de impuestos quedó previsto para principios de mayo, aunque su aplicación dependerá de la evolución de variables como la inflación y los precios internacionales.
Mientras tanto, el Gobierno busca ganar tiempo y sostener los valores actuales en los surtidores, al menos durante las próximas semanas.








