El actual senador nacional por la provincia de San Juan y exgobernador, Sergio Uñac, se ubicó recientemente en el octavo lugar entre los senadores con mayor patrimonio del país, según datos relevados por la Oficina Anticorrupción (OA).
Uñac declaró un patrimonio total de $594 millones, tras un salto patrimonial del 19,2 % en comparación con su declaración anterior. Su listado comprende cinco inmuebles —una casa y un local comercial en San Juan capital, un lote en Villa Aberastain (Pocito), un campo en Fraga (San Luis) y un departamento con cochera en Buenos Aires—, además de una camioneta Volkswagen Amarok 2023, un automóvil Citroën 1979 y ahorros declarados de $152 millones.
Pese a estas cifras, los especialistas en transparencia advirtieron que las declaraciones juradas reflejan valores fiscales y no necesariamente el valor real de mercado de los bienes, por lo que el patrimonio real del legislador podría ser substancialmente mayor.
El ranking lo encabeza el senador salteño Juan Carlos Romero (Cambio Federal) con $4.361 millones declarados, seguido por la cordobesa Carmen Álvarez Rivero (PRO), con $2.222 millones, y el porteño Martín Lousteau (UCR), con $1.912 millones.
Desde la provincia de San Juan, este hecho pone de relieve el salto patrimonial de Uñac desde su gestión como gobernador (2015-2023) hasta su banca en el Senado. A la par, su actividad legislativa ha sido amplia: avances en proyectos sobre producción, derechos humanos, medio ambiente y transporte. No obstante, el foco ahora se traslada hacia la transparencia y el valor real de lo declarado.
En definitiva, aunque Uñac aparece oficialmente con una fortuna de $594 millones, los interrogantes persisten: ¿cuánto vale realmente su patrimonio? ¿y cómo se verifica su crecimiento frente a la accionar político-institucional? La imagen de uno de los senadores más ricos del país, en un contexto donde la desigualdad es foco de debate, abre un capítulo sensible en términos de ética pública y rendición de cuentas.
