La polémica por las dietas millonarias de los senadores nacionales sigue generando malestar en la sociedad, y esta vez tuvo como protagonista al sanjuanino Sergio Uñac, quien percibirá más de $10.2 millones brutos al mes hasta fin de año.
En un encuentro partidario en San Juan, el exgobernador fue abordado por la prensa y consultado sobre la polémica actualización de haberes. Su respuesta fue tan evasiva como reveladora: “Yo no me fijo en los haberes. Cuando venga Victoria Villarruel hay que preguntarle a ella. Seguro podrá responderla”. Con esas palabras, Uñac esquivó dar detalles y se desligó de toda responsabilidad, culpando a la vicepresidenta.
El aumento de las dietas fue votado a mano alzada en abril de 2024, sin debate, y dejó atada la actualización a los acuerdos paritarios de los empleados legislativos. Así, el sueldo de un senador pasó a superar la barrera de los $10 millones, en un país donde millones de familias no llegan a fin de mes.
Lo cierto es que, mientras los ciudadanos sufren la inflación, la caída del poder adquisitivo y los recortes en áreas clave, ningún senador —incluido Uñac— renunció públicamente al incremento salarial. Villarruel, en su momento, dijo que los legisladores que no quisieran el aumento podían desistir del mismo, pero hasta ahora nadie lo hizo.
Las declaraciones de Uñac encendieron las críticas: se lo acusa de “mirar para otro lado” frente a los privilegios de la política, justo en medio de la crisis económica más dura de los últimos años. Su silencio y evasivas solo alimentan la indignación ciudadana.









