La merienda es uno de esos momentos del día que invitan a hacer una pausa, preparar algo rico y compartir. Ya sea con mates, té o café, nada mejor que acompañarla con una receta casera que llene la casa de aroma a hogar.
Entre las opciones dulces más fáciles y rendidoras, las rosquitas de manzana se destacan por su combinación perfecta entre textura crocante y corazón suave. Hechas con pocos ingredientes y en poco tiempo, son ideales para aprovechar frutas de estación y disfrutar de un bocado dulce, económico y con ese toque artesanal que todos aman.
Ingredientes para las rosquitas de manzana
- 3 manzanas medianas
- 1 tapa de masa de hojaldre (tipo pascualina o similar)
- Miel a gusto
- Canela en polvo
- 1 cucharadita de azúcar (blanca o mascabo)
- Un poco de jugo de limón (opcional, para evitar que la manzana se oxide)

Paso a paso bien detallado
1- La base
- Lavá bien las manzanas, pelalas y quitá el corazón con un descorazonador o cuchillo pequeño.
- Luego cortalas en rodajas de aproximadamente 1 cm de espesor.
- Si querés que mantengan su color y no se oscurezcan, rocialas con unas gotas de jugo de limón.
2- Ahuecar el centro
- Cada rodaja debe quedar con forma de aro, así que si el corazón no se retiró completamente, podés marcarlo con un cortante pequeño o la parte trasera de una cuchara para terminar de abrir el círculo.
3- Preparar la masa
- Estirá la tapa de masa de hojaldre sobre la mesada apenas enharinada.
- Con un cuchillo afilado o un cortador de pizza, cortá tiras finas de aproximadamente 1 cm de ancho. No hace falta que queden perfectas; eso le da el encanto casero.
4- Envolver las manzanas
- Tomá una rodaja de manzana y comenzá a envolverla con una de las tiras de masa, superponiendo levemente cada vuelta para cubrir toda la superficie. Si la tira se corta, podés continuar con otra, presionando apenas los extremos para que se adhieran.
5- Armar las rosquitas
- Una vez cubiertas todas las rodajas, disponelas sobre una bandeja para horno forrada con papel manteca o apenas enmantecada.
- Dejá un poco de espacio entre cada una para que el hojaldre pueda expandirse al cocinarse.
6- Darles sabor y color
- Con la ayuda de una cuchara o pincel de cocina, colocá una capa fina de miel sobre cada rosquita.
- Espolvoreá por encima el azúcar y una pizca de canela. Este paso es clave: la mezcla carameliza durante la cocción y deja una capa crocante y dorada irresistible.
7- Hornear
- Llevá la bandeja al horno precalentado a 180 °C (moderado) y cociná durante 30 a 35 minutos, hasta que las rosquitas estén bien doradas y el hojaldre haya crecido. Si querés un dorado más intenso, podés girar la bandeja a mitad de cocción para que se cocinen de manera pareja.
8- Enfriar y servir
- Retirá del horno y dejá reposar unos minutos. La miel estará caliente y burbujeante, pero al enfriar forma un brillo delicioso sobre la superficie. Podés servirlas tibias con un poco más de miel por encima o acompañarlas con un té, mate o café.
Tips extra para que la quede exquisita
- Para una versión más liviana, podés usar masa filo o masa casera con menos grasa.
- Si te gusta el contraste de sabores, agregá una pizca de sal fina a la masa antes de hornear.
- También podés sumar nueces picadas o pasas de uva sobre la miel antes del horno.
- Se conservan hasta tres días en recipiente hermético y se pueden recalentar unos minutos para que recuperen su textura crocante