En las calles de San Juan, cuando cae la noche, un grupo de mujeres trans sale a ejercer el trabajo sexual para poder subsistir. En una provincia donde el acceso al empleo formal sigue siendo un desafío enorme para la población trans, la prostitución se convierte muchas veces en la única fuente de ingresos. Discriminación, violencia y falta de oportunidades marcan la vida de estas trabajadoras, que reclaman derechos laborales y reconocimiento social en una sociedad que aún las margina.
Según testimonios y datos locales, muchas de ellas ingresaron al trabajo sexual por falta de alternativas, a pesar de la Ley de Cupo Laboral Travesti Trans (Ley 27.636) que busca garantizar su inclusión en el Estado. Sin embargo, la brecha entre la norma y la realidad cotidiana sigue siendo profunda en San Juan.
El Sol de San Juan dialogó con Mariana Castro Cánovas, presidenta interina del Consejo Provincial de Diversidad y secretaria de AMAR, el sindicato de trabajadoras sexuales de la provincia. “El panorama del trabajo actualmente acá en San Juan para las chicas trans y las mujeres en general es muy complicado, muchas se están yendo de la provincia“, señaló.
En este contexto destacó “estoy haciendo recorridas nocturnas para ver si las compañeras están en la zona y para entregar los preservativos y me ha pasado que he ido a las 10 de la noche y no hay ninguna. 11 tampoco, es muy raro que no estén. Hay algunas que están trabajando de tarde detrás de la terminal, pero muchas han optado por la opción de páginas por el frío obviamente“.
A su vez sumó “me han comentado algunas chicas que están fuera de la provincia, que acá hacían 0 clientes y allá harán 1 o 2 por día, pero acá no se está haciendo nada”.
Panorama del trabajo sexual en San Juan
En San Juan, la cantidad de trabajadoras sexuales ha experimentado un notable aumento en los últimos años, impulsado principalmente por la crisis económica que afecta a la provincia.
Desde AMAR estiman que aproximadamente 300 mujeres ejercen el trabajo sexual en la provincia. “La cantidad de chicas trans trabajando es un 90%. Somos muy pocas las que no estamos ejerciendo el trabajo sexual. De 100 chicas, 96 ejercen el trabajo sexual, lamentablemente”, manifestó.
En este contexto afirmó “la mayoría de las chicas lo hacen obviamente porque acá en la provincia no está implementado el cupo laboral trans. Si bien hay algunas que trabajan, pero es por un decreto más que nada, es lo único que estaría faltando que se implemente en el Estado y en el ámbito privado también obviamente. Si bien es un derecho, pero no es una obligación del Estado brindarnos un trabajo. Las empresas privadas también deben poner de su parte y aceptar los currículums, porque ni siquiera te aceptan el currículum de una persona trans, ya sea varón o mujer”.
A su vez resaltó “tanto las chicas trans como las mujeres cisestán expuestas a que les roben, a que las golpeen, al contagio de enfermedades,porque muchas veces los clientes toman tus servicios y quieren hacerlo sin preservativo.Hay muchas que por la necesidad y el hambre y poder pagar su alquiler, sus necesidades básicas, aceptan tomar el servicio sin preservativo. Eso es un peligro hoy en día con todos los problemas que hay de sífilis, VIH, la epidemia que estamos teniendo no solamente en San Juan, sino en Argentina”.
¿Las trabajadoras sexuales trans tienen respaldo legal?
Aunque en Argentina el trabajo sexual ejercido de manera voluntaria por personas mayores de edad no es un delito, las trabajadoras sexuales de San Juan operan en un vacío legal que las deja en una situación de alta vulnerabilidad.
“Ninguna de las chicas está respaldada, porque el trabajo sexual no está formalizado, no hay derechos, pero desde AMAR siempre tratamos de acompañarlas. Hay leyes contravencionales acá que rigen de los años 80, que después de la dictadura no les permiten trabajar en la calle. Pero hablando con fuerzas de seguridad y con el Ministerio de Seguridad, las chicas pueden trabajar en la calle siempre y cuando no ejerzan violencia y no tomen en la calle” recalcó Mariana.
Además, destacó “en otras provincias directamente no se puede ni siquiera parar en la calle. Acá sí se les está permitiendo, es algo que no vamos a negar, sí nos están ayudando, por lo menos las dejan trabajar siempre y cuando no haya un desorden público”.
Mariana finalizó “necesitamos que se les dé la oportunidad a chicas trans de poder trabajar en un trabajo “normal”, como ellas lo dicen. El trabajo sexual es trabajo, pero hay muchas chicas que están cansadas de trabajar con su cuerpo y desean trabajar en una panadería, en una peluquería, en el servicio doméstico. Muchas chicas trans desean salir de ese trabajo, hay otras que lo hacen porque es más rentable, es más rápido o son pocas horas”.









