Mientras el gobierno de Javier Milei insiste en que “no hay plata” en las cuentas públicas, la evidencia muestra que la crisis de liquidez se manifiesta con mayor crudeza en los hogares. El Banco Central de la República Argentina (BCRA), bajo la dirección de Santiago Bausili, informó que en marzo se registraron niveles récord de morosidad en tarjetas de crédito, préstamos personales y cheques, lo que refleja una grave afectación en la cadena de pagos tanto para personas como para empresas.
La morosidad en los pagos con tarjetas de crédito subió un 2,8%, alcanzando su nivel más alto en tres años. En el caso de los préstamos personales, la tasa de incumplimiento superó el 4%, lo que representa el mayor valor en nueve meses. Por su parte, los cheques rechazados aumentaron casi un 3%, alcanzando su máximo en cinco años, con un total que superó los 64.000 casos y una tasa de rechazo del 1,3% respecto al total de cheques compensados.
Según datos del BCRA, en marzo los cheques rechazados crecieron un 91,7% interanual y un 11,2% mensual. Particularmente preocupante es el aumento de los cheques sin fondos, que se dispararon un 221,9% respecto al mismo mes del año anterior. Gastón Rossi, director del Banco Ciudad, advirtió sobre una “luz amarilla” en el sistema crediticio, y sostuvo que cobrar créditos se ha vuelto “cada vez más difícil”. En este contexto, muchas empresas medianas comienzan a quedar excluidas del mercado de capitales, tanto local como internacional.
Crédito no bancario en jaque
La situación también se refleja en el crédito no bancario. Consultoras privadas estiman que el 10,4% de este tipo de financiamiento se encuentra en situación de morosidad, un punto porcentual por encima del mes anterior y más de tres puntos por encima del mínimo de noviembre (7,4%). El 70% de las entidades relevadas reportaron un incremento en los casos de incumplimiento.
De acuerdo con la consultora Eco Go, los hogares argentinos presentan una deuda equivalente al 20% o 30% de sus ingresos mensuales. El peso del endeudamiento es aún mayor en los sectores informales y cuentapropistas, donde el crédito no bancario equivale a 1,06 meses de ingresos. Esta relación es similar a la observada en diciembre de 2019.
La situación revela una creciente presión sobre las finanzas familiares y empresariales, en un contexto donde el acceso al crédito se reduce y la capacidad de pago se deteriora mes a mes.









