El ajo es uno de los alimentos más utilizados en la cocina argentina y también uno de los más valorados por sus propiedades saludables. Sin embargo, especialistas advierten que no todas las formas de cocción permiten aprovechar al máximo sus beneficios, ya que el calor excesivo puede destruir sus compuestos activos.
Por qué el ajo pierde propiedades al cocinarse
Cuando el ajo se expone a altas temperaturas, como al hervirlo o saltearlo, se degrada la alicina, el componente responsable de sus efectos antioxidantes, antibacterianos y antiinflamatorios. Por ese motivo, muchos de sus aportes al sistema inmunológico se reducen durante la cocción tradicional.
La forma ideal de consumir ajo
La mejor opción para conservar sus propiedades es consumirlo crudo o con una cocción mínima. Al picarlo, machacarlo o prensarlo en frío, se activa la alicina, potenciando sus beneficios para la salud.
Un consejo clave es dejar reposar el ajo picado entre 10 y 15 minutos antes de incorporarlo a una preparación caliente. Ese tiempo permite que los compuestos activos se desarrollen y resistan mejor el contacto con el calor.
Cómo sumar ajo sin perder sus beneficios
Agregarlo crudo a salsas y aderezos
Incorporarlo en ensaladas o platos fríos
Untarlo sobre pan con aceite de oliva
Añadirlo al final de la cocción en guisos o sopas
Con pequeños cambios en la forma de usarlo, el ajo no solo mantiene su sabor característico, sino que también aporta todo su potencial nutricional y medicinal a las comidas diarias.









