En este contexto describió “trabajar en una zona rural es sentirse parte de la comunidad no sólo educativa, sino de la comunidad barrial. Los estudiantes que asisten a la escuela viven en el barrio que rodea a la institución. Los docentes somos parte de esa comunidad porque de alguna manera nos incluyen a su territorio, a su lugar de pertenencia”.
La travesía de ir a la escuela
Con respecto a las dificultades que enfrenta para llegar a la escuela subrayó “es todo un desafío porque trabajar en una zona rural implica dedicar más tiempo por las distancias. En mi caso que debo utilizar el servicio de transporte público es más complejo aún porque la frecuencia colectivos hacia zonas alejadas y rurales es mayor a 1 hora”.
Además, agregó “tengo que tomar dos colectivos para llegar a una escuela. No hay frecuencia en el transporte público hacia las escuelas rurales. Entonces eso provoca que como docentes tengamos que destinar aún más tiempo para llegar a la escuela”.
Pasión y enseñanza
A pesar de las distancias, los caminos difíciles y las condiciones que muchas veces ponen a prueba su rutina, Carolina elige seguir adelante, por pasión a su trabajo.
Cada día renueva su compromiso con la educación y vuelve a emprender el viaje hacia la escuela de Las Lagunas, convencida de que su presencia marca una diferencia real en la vida de sus alumnos. “La docencia es hermosa. Hay días que son muy intensos porque tengo mucha carga horaria, pero al entrar al aula y estar con los estudiantes el cansancio pasa a un segundo plano”.
Su decisión de continuar enseñando, aun en un contexto adverso, refleja una vocación firme y una apuesta constante por la igualdad de oportunidades en los rincones más alejados de San Juan. “Siempre trato de impulsar a los estudiantes a que vean que existe un mundo con muchos desafíos, y que desde la secundaria les brindaron las herramientas básicas para cuando egresan de la escuela”.
En esta línea enfatizó “siempre les digo a mis estudiantes que proyecten sus sueños y que, aunque el camino sea difícil, no es imposible. Acompaño a los chicos a la oferta educativa de la UNSJ, por ejemplo. Luego les ayudo a realizar la preinscripción para realizar el cursillo. Esa es una actividad también a la que me comprometo como docente y trato de orientar y ayudar a mis estudiantes en lo que puedo. Al ser profe de 6to empiezo el año con ellos, de alguna manera, despidiendo el año porque los chicos están con la elección de la remera y campera de egresados, organizando actividades para fechas que son parte de la finalización de la secundaria”.
A su vez afirmó “cuando me encuentro con esos exalumnos en un colectivo me llena de orgullo ver que iniciaron su camino. Me impulsa a continuar en una escuela rural aislada porque cada día es un nuevo aprendizaje personal y profesionalmente”.
Carolina señaló “me encanta mi profesión, la UNSJ me dio todo para ser la profesional que soy. Y sigo en formación, este año inicié el Profesorado en Educación Secundaria y Comunicación porque considero que el docente debe enriquecer su formación para aportar nuevas herramientas a sus alumnos.
La trabajadora de la educación finalizó “si tuviera que resumir mi trabajo en una frase te diría que ‘la docencia es gratitud, admiración y respeto'”.





















