Hace más de diez años que Virginia Montero junto con su esposo e hijos inició un emprendimiento familiar: producir jugo natural. El proyecto comenzó por una mala experiencia que tuvo en una empresa. Le disgustaba la falta de empatía de la parte privada y se decidió por la independencia.

Pertenece a la Asociación Divinas Artesanías, donde “se transita en esta forma de trabajo común y asociado, con mucha solidaridad en el medio que nos permite llegar a más lugares, ventas y más gente para apoyarla a que siga con su emprendimiento”. Con el tiempo pudo ponerse un negocio en su casa, pero la calle y las ferias siguen siendo el lugar preferido de su familia para vender.

Su alma es social, popular y solidaria: “Hemos crecido mucho pero seguimos manteniendo la idea de que es un emprendimiento familiar donde trabaja toda la familia. Recorremos la provincia llevando nuestro jugo. Vamos a otras ferias con otros artesanos y productores”. Pertenece a esta economía porque “se caracteriza por la empatía”.

“Con el correr de los años, de encontrarnos con gente y cruzar saberes me enseñó a crecer como persona, me ayudó más a mi economía, por eso me considero trabajadora de la Economía Social y Solidaria”, explicó Verónica. Confía plenamente en la posibilidad del trabajo colectivo, por lo que su otra bandera es la venta de productos locales en su negocio. De esta manera se ayuda los productores sanjuaninos y defiende su trabajo.