Un tribunal de Barcelona condenó a un año de prisión a un hombre que retiró el preservativo sin que su pareja lo notara durante una relación sexual, un delito conocido como stealthing. Además, deberá cumplir cuatro años de libertad vigilada, no acercarse a la víctima por seis años y pagar 1.000 euros de indemnización por daños morales.
El hecho ocurrió el 13 de noviembre de 2022, tras un encuentro pactado a través de una aplicación de citas. Según la sentencia, el hombre se quitó el preservativo sin consentimiento y continuó con el acto, vulnerando completamente la voluntad de la mujer.
El tribunal consideró inverosímil la versión del acusado, quien alegó que lo hizo por “presión” de la víctima, y dio plena credibilidad al relato de la mujer, que relató haber sentido angustia, vergüenza y violación de su confianza.
El fallo se apoya en el criterio del Tribunal Supremo, que desde mayo de 2024 reconoce el stealthing como agresión sexual, con penas que pueden alcanzar hasta 12 años de prisión.
Esta condena marca un precedente y refuerza el principio de que el consentimiento no se presume ni se manipula: cualquier vulneración, incluso sin violencia física, constituye un delito grave.









