El INDEC informó que una familia tipo requiere $1.434.464 mensuales para no ser pobre, según el último relevamiento de la Canasta Básica Total (CBT).
El dato refleja el fuerte impacto de la inflación en el costo de vida y marca el ingreso mínimo que debe percibir un hogar de cuatro integrantes —dos adultos y dos hijos— para cubrir sus gastos esenciales.
Canasta básica en alza: el impacto en los hogares
La CBT incluye bienes y servicios indispensables como alimentos, transporte, educación, salud e indumentaria, y funciona como referencia para determinar la línea de pobreza.
La actualización evidencia una suba sostenida mes a mes, impulsada principalmente por el aumento en alimentos y servicios, dos de los rubros que más presionan sobre el presupuesto familiar.
Indigencia y alimentación: otro dato clave
En paralelo, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) —que define el umbral de indigencia— también registró incrementos, reflejando dificultades crecientes para acceder a una alimentación básica.
Esto significa que cada vez más familias deben destinar una mayor proporción de sus ingresos a cubrir necesidades mínimas.
Inflación y pérdida del poder adquisitivo
El aumento de la canasta básica está directamente vinculado a la evolución de la inflación, que continúa afectando el poder adquisitivo.
Aunque los ingresos puedan actualizarse, muchas familias no logran acompañar el ritmo de los precios, quedando por debajo de la línea de pobreza.
Un indicador clave de la economía
El valor de $1,43 millones mensuales se consolida como un indicador central de la situación social y económica del país, y pone en evidencia el desafío que enfrentan los hogares para sostener su nivel de vida.
En este contexto, la evolución de la canasta básica seguirá siendo determinante para medir la pobreza en Argentina y el impacto real de la inflación en la vida cotidiana.








